EFE
El Pentágono respondió ayer a las amenazas de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz al asegurar que no detendrá el avance de su portaviones John C. Stennis y su grupo de batalla desde el Golfo de Omán al golfo Pérsico a través de Ormuz, aguas compartidas por Irán y Omán.
El portavoz del Pentágono, George Little, señaló en un comunicado que el tránsito por ese paso es necesario para el suministro de las misiones estadounidenses en la región.
El portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, insistió ayer que su país espera la propuesta del G 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) sobre la fecha y el lugar de la próxima negociación nuclear.
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El jefe de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Ataolah Salehí, aconsejó ayer que la nave estadounidense no retorne al golfo Pérsico, al tiempo que opinó que los enemigos de Irán han entendido el mensaje que han intentado transmitir con las recientes maniobras navales que Teherán llevó a cabo estos días en la zona.
El Pentágono añadió que “los movimientos de los portaviones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz responden a un compromiso militar estadounidense de larga data”.
“Nuestros tránsitos por el estrecho de Ormuz se hacen conforme al derecho internacional, que garantiza el derecho de paso a nuestras naves”, sostuvo Little.

En la misma línea, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, subrayó que Washington defiende “la libertad de navegación en los estrechos” y su derecho a mover sus embarcaciones.
“No estamos buscando un enfrentamiento, pero nos aseguraremos de que se respeta la libertad de navegación”, aseveró la portavoz.
Por su parte, la Casa Blanca dijo que las advertencias de Teherán “reflejan el hecho de que Irán se encuentra en una posición de debilidad” y son “una confirmación de que se enfrenta a una presión creciente” por no cumplir sus obligaciones con la comunidad internacional, según el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney,
Irán concluyó ayer las maniobras militares en el golfo Pérsico, iniciadas hace diez días y en las que se probaron varios misiles de corto y medio alcance.
Las maniobras elevaron la tensión entre Irán y Estados Unidos, después de que Teherán anunciara su intención de bloquear con esos ejercicios militares las aguas del estrecho de Ormuz.
En diciembre de 2010 se realizó la última ronda sobre el programa atómico iraní, que Teherán asegura que busca producir electricidad y que la comunidad internacional, con EE. UU. a la cabeza, cree que tiene fines militares.
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