Wilder Pérez R.
Vino de vacaciones, pero se quedó en el exilio. Aunque no lo reconoce, esta es la realidad de Alberto Cabezas, el ciudadano costarricense que nadie quiere en su país por atreverse a defender el medioambiente.
Ellos son Ana Calzada, con doctorado en derecho ambiental, el liberal Fernando Castillo Víquez, y Ernesto Jinesta, experto en derecho administrativo.
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“Simplemente me considero un ser humano con ganas de que se proteja el medioambiente”, dice.
Antes de viajar de vacaciones a Nicaragua, Cabezas presentó un recurso de amparo contra el Gobierno de su país, Costa Rica, por la construcción de una carretera de 160 kilómetros de largo junto a la Reserva de Biosfera Río San Juan, de Nicaragua. Ahora sus compatriotas no lo quieren de vuelta.
Como presidente de la Fundación Mundial Déjame Vivir, Cabezas confirmó que empresarios de su país le retiraron apoyo económico, un riesgo que ninguna organización ambiental quiere correr, aseguró.
“No es que no les importe el medioambiente, no quieren que les pase lo mismo que a nosotros”, comentó Cabezas.
Pasará la Noche Vieja en Managua, junto a un joven de escasos recursos, a pesar de haber recibido invitaciones de todo el país.
Ellos son Ana Calzada, con doctorado en derecho ambiental, el liberal Fernando Castillo Víquez, y Ernesto Jinesta, experto en derecho administrativo.
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