La presencia en Nicaragua del presidente de Irán, Mahmoud Ajmadineyad, a principios de enero próximo, para participar en la toma de posesión de Daniel Ortega de su nuevo período presidencial —el cual será ilegal e ilegítimo porque viola la Constitución que prohíbe expresamente la reelección presidencial en períodos consecutivos y por más de dos veces—, viene a demostrar que son infundadas las expectativas de quienes han asegurado que a Ortega le preocupa e interesa obtener legitimidad internacional.
La información sobre la visita de Ajmadineyad fue dada a conocer en Teherán por el director de asuntos internacionales de la presidencia de Irán, Mohammad Reza Farghani, y divulgada por la agencia gubernamental de prensa iraní. Ajmadineyad llegará primero a Venezuela, después de Nicaragua recalará en Cuba y concluirá en Ecuador su periplo por América Latina, donde solo visitará a gobernantes hostiles a EE. UU.
Es importante mencionar que la visita de Ajmadineyad a Nicaragua y otros países latinoamericanos gobernados por líderes populistas, se realizará precisamente cuando miembros del Congreso y el Senado de Estados Unidos estarán impulsando una investigación sobre las influencias y andanzas conspirativas de Irán en América Latina, a partir de sus conexiones con regímenes antidemocráticos como son los de Cuba, Venezuela y Nicaragua. La iniciativa de esta investigación fue originada por la denuncia de una supuesta conspiración iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington, y la transmisión de un reportaje de televisión sobre los esfuerzos que hace el régimen de Irán para obtener la colaboración de algunos gobiernos y organizaciones criminales latinoamericanos, en la ejecución de presuntos planes para lanzar ataques cibernéticos y de otra clase contra Estados Unidos, al que el régimen de Irán califica como su enemigo principal y mortal.
A este respecto, el senador demócrata estadounidense Bob Menéndez, a quien se le considera muy cercano a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha expresado que “los vínculos entre (Hugo) Chávez, los (hermanos Fidel y Raúl) Castro, y el gobierno iraní son inmensamente preocupantes. Si Irán está usando los actores regionales para facilitar y dirigir actividades en contra de los Estados Unidos, esto representaría un incremento sustancial en el nivel de las amenazas iraníes y requeriría una respuesta inmediata por parte de Estados Unidos”.
De manera que por responsabilidad y prudencia política lo aconsejable es guardar distancia del régimen de Irán, que tiene la mala reputación de ser un Estado forajido y es un eje de conflictos y amenazas a la paz internacional. Pero es obvio que a Ortega le apasionan las aventuras externas, y en vez de dar muestras de cautela y moderación para procurarse la legitimidad externa que tanta falta le hará, prefiere meterse y meter a Nicaragua en situaciones externas de grave riesgo, cuyas consecuencias son muy difíciles de calcular.
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