El deslave de cerros en Vesubio dañó las humildes viviendas de los mineros artesanales que viven en la zona. LA PRENSA/J. GARTRH

No tienen casas ni qué comer

La escuelita primaria de la comunidad de Vesubio, ubicada a 15 kilómetros de Bonanza, tiene albergadas a 48 personas que perdieron sus viviendas por el deslave de los cerros, a causa de las lluvias.

José Garth Medina

[doap_box title=»Casi mueren» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
En Vesubio los damnificados tuvieron que salir de sus casas antes que el lodo los cubriera. “De suerte que el deslave fue poco a poco y nos permitió salir de las casas y buscar un lugar seguro”, dijo Iveth de los Ángeles Toruño, una madre soltera que fue afectada con el deslave.

Las 12 familias que permanecen en el albergue no tienen casas, pues un alud de lodo las destruyó. Las humildes viviendas habían sido construidas a la orilla de los cerros que están sobre la carretera a Siempre Viva.

Al momento del percance los mismos comunitarios lograron auxiliarse entre ellos, ya que la vía hacia Bonanza estaba aterrada por el deslave de los cerros, que dejó incomunicada a la comunidad con la cabecera municipal, pero la empresa minera HEMCO restableció el paso en cuestión de horas.

[/doap_box]

La escuelita primaria de la comunidad de Vesubio, ubicada a 15 kilómetros de Bonanza, tiene albergadas a 48 personas que perdieron sus viviendas por el deslave de los cerros, a causa de las lluvias.

Ayer ya no tenían alimentos y esperaban que el Gobierno municipal enviara más ayuda, pues la que recibieron era solo para ocho días.

Una porra con frijoles era lo único que había en el albergue.

“Estamos esperando que nos envíen (alimentos), ya les comunicamos por radio que estamos sin comida, esperamos que nos envíen el alimento”, dijo Juan de Dios López Chavarría, coordinador del albergue.

Ayer el secretario político del FSLN en Bonanza, Noel Rodríguez, pasó por la zona hacia el sector de la presa Siempre Viva, pero no entró al albergue para conocer la situación de los damnificados, dijo uno de los evacuados.

Aricio Genaro, presidente mayangna, auxilió a los indígenas de la comunidad de Alal, quienes habían denunciado la falta de atención del Comupred, pero además realizaría la evaluación de los daños en las 18 comunidades indígenas del territorio mayangna Sauni As, en compañía de dos técnicos de la Alcaldía municipal.

Aricio Genaro, presidente mayangna, dijo que el secretario del Concejo, Luis Solórzano, le entregó una cantidad de alimentos para que la comisión de Alal pueda llevar a los comunitarios que fueron afectados con la destrucción de sus viviendas en esa comunidad indígena.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí