ACAN-EFE
El cuestionado expresidente de Costa Rica, José María Figueres Olsen (1994-1998), quien regresó ayer a su país luego de siete años de ausencia tras un escándalo de supuesta corrupción en una licitación de telecomunicaciones, anunció que planea reincorporarse a la vida política de su país.
Figueres pidió “disculpas” a “todos los costarricenses que se sintieron ofendidos” por sus acciones en el pasado, aunque sostuvo que el dinero lo ganó de manera honrada.
La llegada de Figueres creó revuelo en el ambiente político local e inclusive una comisión legislativa acordó citarlo para que rindiera explicaciones sobre el caso con Alcatel
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Figueres —hijo del también expresidente y fundador del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), José Figueres Ferrer—, dijo en una rueda de prensa que, de ahora en adelante, combinará sus compromisos laborales internacionales con una participación activa en el partido y en la vida pública costarricense.
El exmandatario, que reside en Madrid, salió de Costa Rica en 2004 luego de que estallara un escándalo en su contra por el pago de 900,000 dólares que la firma francesa Alcatel hiciera a su favor por una “consultoría” en temas tecnológicos.
Alcatel fue la adjudicataria en el año 2001 de una licitación de 149 millones de dólares por parte del estatal Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para la instalación de una red de telefonía celular.
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Posteriormente se probó en tribunales de Costa Rica y Estados Unidos que la empresa había pagado millonarios sobornos a distintos funcionarios y políticos costarricenses para ganar el contrato.
En 2004 se abrió una investigación judicial en contra de Figueres, quien abandonó el país sin dar mayores explicaciones para establecerse en Suiza y posteriormente en España. No obstante, en 2007 la Fiscalía desestimó la causa en su contra y aseguró que no existió ningún delito en su caso.
El exgobernante no confirmó si comparecerá ante el Congreso pues indicó que debe volver a España a inicios de enero a cumplir compromisos laborales, pese a que insistió en que desea “recorrer el país” para “palpar de primera mano” su realidad y para que los ciudadanos lo reconozcan.
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