ASUNCION/AP
Con más de un millón de pobres y escasas fuentes de empleos, los paraguayos en general comenzaron a sumergirse en el sopor de su ancestral siesta y a disfrutar de las vacaciones del verano austral hasta marzo próximo, con la suspensión de clases en escuelas públicas y privadas, deliberaciones del Congreso y hasta la paralización de competencias del fútbol profesional.
El vicepresidente de la cámara de diputados, Carlos Soler del opositor partido Patria Querida, dijo en entrevista con la AP que la prolongada inactividad de los legisladores «tiene dos explicaciones: una legal porque la constitución nacional establece el receso desde el 21 de diciembre hasta el 1 de marzo».
«Y la otra es mía: estas vacaciones extensas (pagadas), son un despropósito porque un país no puede estar casi tres meses sin parlamentarios debatiendo proyectos de leyes. Alguna vez habrá que hacer la modificación», añadió.
Raúl Aguilera, asesor pedagógico del ministerio de Educación, explicó a The Associated Press que las vacaciones de niños, adolescentes y docentes «van del 13 de diciembre al 23 de febrero. Esto rige desde 1998 pero décadas atrás el receso se extendía de noviembre a marzo».
«Esto es un calendario histórico y el fundamento siempre fue la elevada temperatura: las escuelas públicas y aun privadas no tienen ventiladores y menos aparatos de aire acondicionado», especificó.
Aguilera se justificó señalando que «igual situación ocurre en la Argentina y en otros países de la región pero en Paraguay tenemos un calendario adecuado a las necesidades de aprendizaje con 184 días de clase para alumnos y 200 días laborales, por año, para los docentes».
El presidente Fernando Lugo se tomará su descanso gobernando sólo de lunes a jueves pero antes del receso legislativo pidió que a la vuelta se ponga en vigencia inmediata la ley del impuesto a la renta personal (IRP) para recaudar más dinero destinado a los programas de lucha contra la pobreza.
Justamente, ese plan consistente en la entrega mensual de 50 dólares a unas 90.000 familias en extrema pobreza fue el punto cuestionado por legisladores opositores y oficialistas por el cual a mediados de 2011 resolvieron que sólo desde enero de 2013 regirá el impuesto a las ganancias: «Lugo no tiene proyectos concretos para el destino de esos recursos», según explicó el senador Alfredo Jaeggli del oficialista Partido Liberal (PLRA).
El mandatario intenta extender el subsidio a 200.000 familias con el sólo requisito de enviar a sus hijos a la escuela y a vacunarlos pero el senador Juan Manuel Bóveda del opositor partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), liderado por el general retirado Lino César Oviedo, se quejó porque el programa Tekoporá (persona linda, en idioma guaraní) «sólo alcanza a aquellos compatriotas que se afilian a partidos de izquierda» con los que Lugo simpatiza.
Sin embargo, Hugo Richer, director de la Secretaría de Acción Social (SAS), ejecutor del plan de entrega de dinero dijo: «la pobreza es del 34,7% y dentro de esa franja el 19,4% está en la miseria. Mientras sigamos con este modelo económico de producción injusta, con grupos privilegiados que se benefician con el sistema agroexportador, la pobreza continuará en Paraguay».
Richer hizo alusión a la producción primaria de alimentos. Paraguay es el tercer productor de soja en América del Sur detrás de Brasil y Argentina y el cuarto exportador de carne bovina luego de Brasil, Argentina y Uruguay.
Pero Héctor Cristaldo, presidente de la patronal Coordinadora Agrícola del Paraguay, productora principalmente de soja, ironizó diciendo que el programa Tekoporá «en realidad debe llamarse Tekorei porá (persona linda pero ociosa, en idioma guaraní)», rechazando así el subsidio a la pobreza porque, presuntamente, alienta la haraganería y no fomenta la imaginación y creatividad.
Los paraguayos no tienen costas al mar pero sí cuentan con centenares de ríos y arroyos que mitigan los efectos de las altas temperaturas del verano húmedo que entre diciembre y febrero alcanzan hasta 43 grados centígrados bajo sombra y 50 grados al sol.
El refresco tereré, infusión preparada con agua fría y yerba mate, es la bebida rehidratante más popular y barata, generalmente consumida por individuos acostados en la tradicional hamaca de hilo en colores (columpio) extendida debajo de frondosos árboles mirando cómo pasan las horas hasta la llegada del otoño austral en abril.