Agencias/VIDA
Después de la celebración de la Purísima Concepción de María, muchos hogares comienzan a ambientar sus espacios con adornos alusivos a la Noche Buena. Se decoran puertas, paredes y ventanas. El típico árbol no puede faltar.
¡MANOS A LA OBRA!
Para empezar lo haremos por la puerta principal de casa. En muchas viviendas se coloca en la puerta una corona de Navidad con figuras de Papá Noel, bolitas de colores, campanas, lazos, ramas de pino o muérdago, una planta con hojas en forma de pico y frutos rojos que, dicen, trae buena suerte y simboliza la esperanza.
Las ventanas también se visten de gala. En ellas se suelen colgar dibujos realizados por los niños o figuras de espuma, imitando a la nieve, realizadas con plantillas, además de colgar adornos como muñecos de nieve, bolas o Santas. Adornar las ventanas es una forma de comunicar a los demás que ahí vive una familia con ilusión.

El árbol es, en muchas casas, el adorno principal. Los hay de diversos tamaños, pueden ser naturales o artificiales, y con más o menos decoración, pero todos se montan con el mismo cariño.
Antes de empezar a decorar el árbol de Navidad es necesario elegir un lugar agradable y que tenga un enchufe cerca. Una vez escogido es el momento de decorarlo. Primero se colocan las luces, de abajo a arriba, distribuyéndolas bien por todo el árbol. A continuación, y con la ayuda de los niños, se colocan, de forma homogénea, los adornos: ángeles, piñas, campanas, lazos, bolas, estrellas, guirnaldas, etc.
Los más pesados se pondrán en la parte de dentro y los más ligeros en las puntas de las ramas. Para terminar, se coloca el adorno más grande y pesado, un ángel o incluso estrella en la cima del árbol.
Asimismo, los centros de mesa son fundamentales. Podemos hacerlos con bolas del árbol, piñas, velas en agua o con flores de pascua que dan un toque rojo perfecto.

Ver en la versión impresa las páginas: 4 B