Don Fabio Gadea Mantilla anunció de manera oficial que no ocupará el escaño parlamentario que, de acuerdo con la Constitución Política de Nicaragua, se concede como premio de consolación al excandidato presidencial que en las últimas elecciones anteriores quedó en segundo lugar. Pero al mismo tiempo, don Fabio respaldó la decisión de la Alianza PLI, de ocupar las curules en la Asamblea Nacional y el Parlamento Centroamericano que le han sido reconocidas por el régimen de Daniel Ortega por medio de su Consejo Supremo Electoral.
El argumento fundamental de don Fabio, en este caso, consiste en que él ganó la elección presidencial del 6 de noviembre pero fue despojado mediante el fraude electoral orteguista. De manera que en estricto derecho y justicia él, don Fabio, es el legítimo presidente electo de Nicaragua, no Daniel Ortega, quien fue el que realmente quedó en segundo lugar, pero además, tampoco tendría derecho a ocupar la curul de consolación porque su candidatura fue inconstitucional, ilegal e ilegítima.
Hay quienes ven una supuesta contradicción en esta posición de don Fabio, pues aseguran que si fue fraudulenta y por lo tanto nula la elección de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua, igualmente falsificada y nula tiene que haber sido la elección de los diputados, independientemente de cuántos escaños le haya asignado a la Alianza PLI el fraudulento CSE. Sin embargo, a nuestro juicio no hay contradicción en esta posición de don Fabio. Por el contrario, él está siendo políticamente coherente porque las curules de la Alianza PLI no han sido resultado del fraude electoral, sino producto legítimo de la votación popular. El problema con las diputaciones de la oposición es más bien que deberían ser muchas más que las reconocidas por el CSE, el cual le arrebató a la Alianza PLI un número de diputados que por las características del fraude es prácticamente imposible cuantificar, y se las acreditó al FSLN para que Daniel Ortega tuviera la mayoría parlamentaria necesaria para poder reformar la Constitución y cambiar “legalmente” el modelo de Estado y sociedad de Nicaragua.
De manera que los diputados de la Alianza PLI harán bien al ocupar los escaños legislativos que les ha reconocido el CSE, porque el pueblo votó por ellos y porque deben usarlos en la lucha institucional, formal y legal que también es necesario librar contra la dictadura orteguista que está en desarrollo. Además, la Alianza PLI debe seguir reclamando y luchando para que se le reconozcan los escaños que realmente ganó, y en última instancia, si fuese factible, para que se repitan las elecciones pero con árbitros decentes, con plena e irrestricta observación electoral y en un claro respeto a la Constitución.
Don Fabio no fue votado por los ciudadanos para diputado, ni para que quedara en segundo lugar, sino para que fuera el próximo presidente de Nicaragua. De manera que es coherente y correcta su decisión de no asumir el escaño de consolación, pero que los diputados de la Alianza PLI sí ocupen lo que legítimamente les pertenece.