Cartas al Director Restitución de derechos

Restitución de derechos

Desde la llegada nuevamente del señor Daniel Ortega a la silla presidencial, en enero del 2007, llamó poderosamente la atención, que luego de una campaña electoral, rodeada de paz y reconciliación, las primeras frases demagógicas del nuevo presidente de la República fueron “Pueblo Presidente” y “Restitución de Derechos”.

A todo nuevo gobierno se le debe permitir por lo menos el primer año de administración para ponderar los logros y desaciertos que se van observando en el camino. Sin embargo, no se corrió tan lejos cuando se comprobó que aquellas hermosas frases no estaban dirigidas a todo el pueblo nicaragüense.

Señala el arto. 86 de nuestra Constitución Política: “Todo nicaragüense tiene derecho a elegir y ejercer libremente su profesión u oficio y a escoger un lugar de trabajo, sin más requisitos que el título académico y que cumpla una función social”.

Los nicaragüenses, que por diversas razones emigraron de su patria a otros países, por lógica debieron estudiar y obtener un título universitario en el extranjero; sin embargo, regresar a Nicaragua, en apego al tenor de nuestra Carta Magna, no debería implicar obstáculo alguno para poder ejercer la profesión que se ha escogido.

En la Corte Suprema de Justicia existen varios títulos obtenidos en países centroamericanos, que aún cuando cumplieron con los requisitos de homologación por parte de la UNAN-Managua, como establece la ley correspondiente, se encuentran durmiendo los sueños de los justos. Cada título universitario fue presentado ante Secretaría de la Corte Suprema y fueron asentados en acuerdo de Corte Plena, autorizando el ejercicio de la profesión. Sin embargo, se niegan a autorizar los carnets de abogado, por la oposición a firmar el título que expide la Corte Suprema de Justicia.

¿Qué derechos son los que el señor presidente Ortega pretende restituir, si el nicaragüense que regresa a su patria encuentra obstáculos para elegir su profesión y trabajar en Nicaragua?

De esa manera, dudo que se incentive el regreso de más nicaragüenses, a formar parte de la fuerza laboral que permita contribuir al desarrollo socioeconómico de la nación, si los propios poderes del Estado se apartan del espíritu y voluntad popular plasmada en nuestra Constitución Política.

Francisco Cabrera

Cero autoridad

Así creo que se encuentra el país después de los resultados del fraude el 6 de noviembre pasado.

Considero que mi país, el cual está en suspenso institucional por el atropello que ha sufrido nuestra Constitución Política, está siendo saqueado por los usurpadores de la autoridad competente y legal.

De ahí que, por este medio, declaro formalmente que para mí ¡no hay autoridad civil, policial ni militar que valga!

Me da absolutamente lo mismo que se levanten las voces de cualquiera de las personas que ocupan las distintas sedes de las instituciones del Estado: electoral, judicial, gubernamental, legislativa, militar o policial. Para mí, ninguna vale ni un centavo. Para mí no hay autoridad y más bien me dan vergüenza.

Si ellos no son capaces de darme buen ejemplo de honradez y coherencia, yo, ¿por qué tengo que agachar mi cabeza ante sus insolencias, atropellos y delincuencias?

Tengo respeto, en cambio, por las personas que dirigen instituciones que dan garantía de seriedad y profesionalismo. Instituciones donde prevalece la coherencia de vida entre lo que se piensa, se dice y se hace. Instituciones donde las personas hacen esfuerzos por vivir honradamente y no son cínicos y mentirosos como todos esos que a diario salen en los medios de comunicación rasgándose las vestiduras porque dicen que hay unos cuantos que quieren desestabilizar el país.

Y los abusivos que se quejan, ¿qué quieren? ¿Que yo me deje aplastar por ellos? ¿Que yo sea una persona «sí señor»? ¿Que yo sea borrego? ¿Que me venda, como Judas, por unos miles de dólares?

Vamos a las protestas cívicas convencidos de que solo nosotros, el pueblo ofendido y ultrajado, somos los que haremos justicia y conseguir que nuestra Ley Madre, que es la Constitución, sea nuevamente respetada!

¡Arriba pueblo valiente de Nicaragua!.

 María Román 

Caricatura y la realidad del pueblo  

A mi juicio, la caricatura de don Manuel Guillén, publicada en la edición del pasado miércoles 23 de noviembre, refleja la más clara y vergonzosa realidad del pueblo nicaragüense.

Esa caricatura ha demostrado hasta la saciedad que el miedo y la apatía que nos embargan son los principales elementos que nos mantienen atados, sin permitirnos actuar, convirtiéndonos en un pueblo de borregos que se desvanece ante la mirada “victoriosa” de Daniel Ortega y sus secuaces.

Como dice un viejo dicho, para muestra un botón: si se invita al pueblo a marchar en repudio a las tropelías del tal gobierno, solo vamos unos cuantos trabajadores honestos, sintiendo dolor por lo que nos está ocurriendo, mientras los ricos y los demás pobres escasos de conciencia se quedan en sus casas y salen hasta las aceras, para vernos pasar y hasta critican nuestra marcha con expresiones tales como: “¿Y qué van a ganar con andar de babosos?

Pero el colmo de este asunto sucedió cuando en Jinotega, ante el robo de las elecciones municipales, un pequeño grupo de ciudadanos acudimos a la convocatoria para repudiar el desvergonzado robo de la Alcaldía. Llegué antes de la hora fijada y solo habían llegado cuatro jovencitos que ya portaban una manta con leyendas que repudiaban el robo. Momentos más tarde llegó el alcalde asaltado por los sandinistas y al ver tan poca gente me dijo: “Yo así, no voy”… y no fue.

¿Cómo puede tener fuerza una protesta justa cuando los atropellados se quedan en sus casas criticando a quienes hacemos uso de nuestro sagrado derecho a la protesta?

Para detener a la corrupta y detestable aplanadora sandinista debemos intervenir todos, como cuando derrotamos a Somoza, pero parece estar allí el detalle que hace que los miedosos y apáticos se queden en casa, pues piensan: botamos a Somoza, pero, ¿de qué apuro salimos?

Yo les respondo: Mientras continúen con esas posturas conformistas, miedosas y apáticas, no vamos a salir de ningún apuro y seguiremos soportando a ese grupo de pirañas del Consejo Supremo Electoral y a toda la maquinaria socialista, solidaria, chavista, castrista, etc.. Y lo que es peor, con estas actuaciones nunca seremos dignos de nuestra Patria.

 

Ramón Pineda. Jinotega

COMENTARIOS

  1. SALVADOR HERNANDEZ
    Hace 15 años

    El sr Cabrera ha tocado un buen punto , pero se le olvida que ese es un problema estructural . Viejos vicios que se repiten en todos los paises , y que aqui ha estado desde antes que el comandante entrara al poder . Y a la Sra Román se nota que es de las personas que su eminecia reverendisima a descrito y explicado que despues de unas elecciones quedan gente contenta y otras molestas . Por dicha son minoría en este país

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