Los “cuentapropistas” podrán acceder a partir del 20 de diciembre de este año a créditos bancarios, tras la nueva medida económica anunciada por el Gobierno para enfrentar la crisis económica en la isla. LA PRENSA/EFE

Cuba: Desafíos económicos

D esde que el gobierno del presidente Raúl Castro anunció en el año 2010 el despido de 500 mil trabajadores estatales en la isla —de los que se esperaba que unos 25 mil se incorporaran este año al trabajo por cuenta propia— las medidas económicas para solventar el desempleo masivo han dado cada sorpresa a los cubanos que se han visto beneficiados o afectados según sus situaciones particulares.

AGENCIAS/BBC MUNDO

D esde que el gobierno del presidente Raúl Castro anunció en el año 2010 el despido de 500 mil trabajadores estatales en la isla —de los que se esperaba que unos 25 mil se incorporaran este año al trabajo por cuenta propia— las medidas económicas para solventar el desempleo masivo han dado cada sorpresa a los cubanos que se han visto beneficiados o afectados según sus situaciones particulares.

La última medida, anunciada el jueves de esta semana, es el acceso, a partir del 20 de diciembre, a créditos bancarios para dinamizar el “cuentapropismo” y la producción agropecuaria. Los cubanos también podrán acceder a créditos para comprar materiales de construcción y pagar mano de obra para reparar y rehabilitar sus viviendas.

La nueva legislación sobre créditos prevé, en caso de impago de la deuda, el embargo de “toda clase de bienes y derechos, con excepción de “la vivienda permanente” o los bienes “imprescindibles para la vida doméstica”. Tampoco son embargables “las pensiones alimenticias; las tierras del agricultor pequeño; y las pensiones de la seguridad social”.

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Después del anuncio del trabajo por cuenta propia para solventar al menos al mitad de los despidos que iniciaron en 2010, los cubanos tiene otras opciones para mejorar su economía.

El lunes de esta semana, el Gobierno anunció que desde el primero de diciembre los campesinos podrán vender sus cosechas directamente a hoteles y otras empresas de turismo, poniendo fin al monopolio estatal en la comercialización de productos agrícolas.

Hasta ahora tres empresas estatales eran las encargadas de comprar y distribuir los alimentos que producían los agricultores, a partir de acuerdos establecidos al inicio de las cosechas, pero la ineficiencia en su gestión dio lugar a numerosas quejas en los últimos años, por pérdidas y deterioro de los productos.

El pasado 3 de noviembre, otro decreto permitió la compraventa de casas entre privados, que fue recibido con júbilo por los cubanos, agobiados por décadas de restricciones legales, que ahora el propio Raúl Castro considera “excesivas”.

Esta medida siguió a la autorización, en septiembre, de la compraventa de automóviles, que también fue prohibida tras el triunfo de la revolución en 1959.

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A partir del próximo año, la entidad estatal Correos de Cuba se convertirá en un grupo empresarial para buscar más eficiencia y calidad.

Con una estructura de más de 1,080 entidades y unos 13,600 empleados, la empresa maneja servicios como la distribución de la prensa, la correspondencia y los envíos y también realiza prestaciones relacionadas con cobros de la Seguridad Social y créditos, entre otros.

En septiembre, el Gobierno cubano suprimió el histórico Ministerio del Azúcar, en otras épocas el principal motor económico del país, y no se descartan medidas similares en otras áreas económicas.

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PARA TODOS HABRÁ LÍMITES

En el caso del sector agrícola, los cubanos podrán solicitar créditos, por importe mínimo de 500 pesos (20.8 dólares), quienes sean propietarios o arrendatarios de tierras y deberán ser para la compra y reparación de equipos y medios de trabajo “u otras acciones que contribuyan a elevar las producciones agropecuarias”.

Los trabajadores por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal pueden endeudarse para financiar la compra de bienes y para “un mejor desempeño de la actividad” por una cuantía que como mínimo debe ser de 3,000 pesos cubanos (unos 125 dólares).

Además de promover los créditos, las nuevas disposiciones ofrecen al sector no estatal cubano un amplio abanico de servicios bancarios como cuentas corrientes o posibilidades de pago mediante distintos tipos de cheques, transferencias, tarjetas de débito o crédito, letras de cambio o pagaré.

Un experto señaló que la medida parece trazar un “proceso de bancarización de la economía”, y consideró que esos nuevos instrumentos de pago pueden facilitar los vínculos económicos entre el sector privado y la empresa estatal.

La duda es si el sector bancario cubano está preparado realmente para ofrecer esos servicios en un país donde cuesta trabajo encontrar cajeros automáticos o donde no existe la banca “on-line”, entre otras muchas limitaciones.

Otro aspecto de interés —según analistas locales— es que la concesión de créditos en pesos cubanos podría reforzar la demanda hacia esa moneda en un momento en que el Gobierno también estudia avanzar hacia la unificación monetaria.

En Cuba conviven dos monedas: el peso cubano, en el que la mayor parte de la población cobra sus salarios y con el que paga productos y servicios básicos, y el CUC, moneda fuerte, convertible en divisas.

ALFABETIZACIÓN CON CRÉDITOS

Las nuevas disposiciones devuelven al Banco Central un papel comercial activo que perdió con décadas de socialismo de modelo soviético, cuando se convirtió en una suerte de almacén de dinero.

Sin embargo, los cubanos, que durante 50 años pagaron sus cuentas al contado y en efectivo, deben aprender ahora a usar tarjetas de crédito y débito, cheques, pagarés y letras de cambio.

El reto es grande, pues los cubanos ni siquiera pueden consultar a sus padres, toda vez que antes del triunfo de la revolución de 1959 no existía el dinero plástico, por lo que viejos de la isla nunca han tenido una tarjeta en sus manos.

Hace cinco años, las entidades y empresas estatales comenzaron a pagar los salarios a sus trabajadores mediante tarjetas de débito, pero estos solo las utilizan para retirar efectivo de los cajeros automáticos, no para pagar.

También retiran efectivo de los cajeros algunos que tienen cuentas en divisas o tienen una tarjeta enviada por familiares en el extranjero, pero casi ningún cubano paga con tarjeta un restaurante o una compra en una tienda en dólares, a diferencia de los turistas y extranjeros residentes.

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ENTRADA DEL “CUENTAPROPISMO”

Una de las primeras medidas, adoptada en septiembre de 2010, fue la autorización del empleo privado o “cuentapropismo” en 178 actividades, aunque no era una novedad pues la medida se aplicó en los años noventa.

A partir de octubre de 2010, los cubanos comenzaron a pedir sus licencias para las nuevas actividades “cuentapropistas”. De las 178 actividades solo siete eran las nuevas: contables, profesores particulares, trabajadores agrícolas eventuales, e incluso cuidadores de baños públicos y parques.

La ampliación del “cuentapropismo” causó recelo y preocupación entre los cubanos, pues con sus negocios propios, los dueños tienen que tributar sobre los ingresos personales, las ventas, los servicios públicos y por contratar trabajadores asalariados, además de contribuir a la Seguridad Social.

Todas las medidas del plan de ajustes para enfrentar la crisis, que Castro achacó al recrudecimiento del bloqueo por parte de Estados Unidos y los efectos de la crisis internacional fueron aprobadas por el Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) bajo el nombre de “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, en abril de este año.

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