Alina Lorío
Las estructuras de la Alianza PLI en Nueva Segovia, con los representantes nacionales Indalecio Rodríguez y Maximino Rodríguez, terminaron en una fuerte demanda de las bases a sus dirigentes nacionales para que se pase de las palabras a la acción en relación con el denunciado “fraude” en las elecciones nacionales recién pasadas.
“Hay una luz en el túnel y somos los únicos que podemos hacerle frente a la crisis después de que Quiñónez vendió al país en cuatro millones de dólares y Arnoldo Alemán entregó el sistema democrático”, expresó Maximino Rodríguez en su llamado a sus correligionarios a la unidad “para ir bien fortalecidos la próxima contienda electoral que se avecina, e impedir que Ortega ni siquiera culmine su período”.
Sin embargo, después de escuchar a sus líderes nacionales, representantes de las estructuras municipales, dejaron plasmadas sus dudas y temores en relación con el destino de la Alianza PLI y sus inconsistencias en la representación legal de la misma; así como quedó evidencia de las posiciones encontradas en relación a ocupar o no las curules en la Asamblea Nacional y las acciones a seguir.
Aunque Indalecio y Maximino coincidieron en que los escaños obtenidos deben ser ocupados porque “son legítimamente electos por los nicaragüenses”, Tomás Ortez Ortez, uno de los líderes de las protestas en el municipio de San Fernando, y otro representante del municipio de Wiwilí consideraron que asumirlos “es bochornoso y vergonzoso” cuando se han criticado fuertemente los resultados electorales. La mayoría de los presentes pidió a sus dirigentes la labor de convencimiento a la comunidad internacional alrededor del “fraude electoral”, pero también exigieron mayor beligerancia de los líderes nacionales.
Tomás Ortez, dirigente del PLI en Nueva Segovia.
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