Agencias/VIDA
En el trabajo necesitas ser tomada en serio. Aunque sea una crema con color y un poco de corrector de ojeras, pero ir con la cara lavada, no. A no ser que tengás un cutis de top model o de porcelana. Puede que el tiempo no sea tu mejor aliado, debido a la prisa que tienes por llegar. Conociendo tus puntos fuertes y tus puntos débiles, sabrás cómo sacarte partido.
Los días laborales no son el mejor momento para experimentar con tu maquillaje. Opta por colores neutros, nude y naturales si no estás muy segura.
Lo más importante de todo es mostrar una piel perfecta, libre de rojeces, granitos, venitas y ojeras. Céntrate pues en mostrar un cutis impoluto.
El maquillaje de día debe ser un tipo de maquillaje en el que busques darle vida y luz al rostro dentro de una gama de naturalidad. Hay que intentar que este maquillaje sea sencillo, ya que seguro que cuando te levantas de la cama corriendo por haber aprovechado esos últimos 10 minutos, en lo que menos piensas es en tu rostro.
En los ojos, las sombras tendrán que estar muy difuminadas, nunca debes dar por acabado tu maquillaje si te ves un ojo demasiado recargado. Durante el día predominarán las tonalidades suaves. Las sombras en este maquillaje no son un punto imprescindible, aunque siempre resaltarán tu mirada.
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