Gloria Picón Duarte
El analista político Carlos Tünnermann manifestó que la repentina reacción del Gobierno de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos el 21 de noviembre donde descalificó el informe de la misión electoral de dicho organismo puede responder a una estrategia para evitar que los países miembros invoquen la Carta Democrática Interamericana si llegan a la conclusión de que las elecciones no fueron justas, ni transparentes como lo señala la misma.
En un primer momento Denis Moncada, embajador de Nicaragua en la OEA, agradeció el trabajo y días después dijo que los observadores mintieron.
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“Lo sorprendente es que lo hace en el momento en que se está reflexionando sobre la Carta Democrática Interamericana, la cual dice que un elemento esencial de la democracia es la existencia de las elecciones justas y transparentes algo que en Nicaragua se violó, entonces Nicaragua se adelanta a descalificar el informe de la OEA que menciona que hubo irregularidades, que hubo anomalías, porque hay gobiernos que pueden estar pensando —por todo lo que se dice por la Unión Europea, Ética y Transparencia, Hagamos Democracia, el Ipade—, que esta elección no califica para que se considere un cumplimiento de la Carta Democrática. Al contrario, se ha violado, entonces la medida ha sido descalificar el informe”, señala Tünnermann.
Por su parte José Luis Velásquez, exembajador ante la OEA, señala que lo que quieren es debilitar lo más posible al organismo de cara a la organización que se va a formar patrocinada por Hugo Chávez, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Para Velásquez el informe inicial de la misión de la OEA fue irrelevante en un primer momento, porque Nicaragua sigue siendo una papa caliente en manos de la OEA, especialmente por la presencia que tienen los países del Alba y el financiamiento que Chávez le otorga a un serie de programas que tiene la OEA.
“Por eso sacaron un informe que fue irrelevante, pero como sucede siempre, este gobierno no agradece o quiere sobrepasar las cosas, apareció la oportunidad que le ofreció (Víctor) Boitano para impugnar aún más el informe, si se hubieran quedado callados todo hubiera quedado tranquilo, pero quisieron ser más papistas que el papa e impugnan el informe”, señaló Velásquez.
A criterio de Velásquez, a José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, no le quedó más que defenderse y poner sobre la mesa otra serie de críticas. “Lo bueno sería que sacaran todo de una vez y que dijeran la verdad de lo que encontraron y que no le estén dando un manejo político, sino el manejo que se debe dar, que es decir la verdad”.
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