Creados para servir

Los seres humanos, como miembros que conviven en una sociedad, estamos en esencia “creados para servir”. Olvidar ese principio básico puede traer consecuencias.

Juan Vega Gonzales (*)

Los seres humanos, como miembros que conviven en una sociedad, estamos en esencia “creados para servir”. Olvidar ese principio básico puede traer consecuencias.

Varios de los principales fracasos empresariales de los últimos años (a escala mundial), se originaron en la excesiva atención a las utilidades, olvidando que la razón de ser fundamental de una empresa es servir para mejorar la vida de las personas (clientes, empleados y sociedad).

No fueron capaces de balancear el propósito de largo plazo de la organización (mejorar la vida de las personas), con las necesidades de corto plazo de accionistas, directores y gerentes de la misma (dinero, poder, posición, prestigio, beneficios, etc).

En la era del conocimiento y la información, precisamos reinventar nuestro modelo de negocios, centrándonos más en las personas que en las utilidades, más en el servicio que en las estadísticas, más en los valores y creencias que en la autoridad del jefe y más en servir que en vender.

El nuevo modelo de servicio parte de la premisa básica de que las personas (empleados y clientes) son las que producen resultados basados en sus acciones, actitud y motivación. Los números (resultados financieros o utilidades), no son más que un efecto de las acciones de las personas.

Si queremos cambiar los efectos, necesitamos cambiar las causas que los originan. La motivación y autopercepción de los empleados respecto al valor de su trabajo y su influencia en la vida de otras personas juega un rol fundamental.

Concienciar a su equipo de que su empresa está creada para mejorar la vida de las personas, y de la importancia que tiene cada una de sus acciones para lograr ese “propósito mayor”, puede cambiar la forma en la cual los empleados perciben la importancia y significado de su trabajo.

Dejar de ver el trabajo como un simple “medio de producción”, y entenderlo como un instrumento para mejorar la vida de las personas, influencia la motivación de sus colaboradores para cumplir con ese “propósito mayor” y sienta las bases de la sostenibilidad de su empresa.

En una exitosa fábrica de válvulas para el corazón, los empleados no se ven a sí mismos como fabricantes de válvulas, sino como “salvadores de vidas”. Una vez al año organizan una reunión entre clientes que salvaron su vida (gracias a las válvulas) y empleados.

Cumpliendo y protegiendo el valor de mejorar la vida de las personas, institucionalizamos y contagiamos el liderazgo, proporcionando a cada colaborador, el elemento y motivación fundamental para guiar sus acciones y comportamientos.

Todo proceso de cambio es una elección, un camino que precisa de coraje para emprender acciones que lleven a alcanzar ese “propósito mayor”, asegurando así el éxito de la organización.

(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por TrIodos Facet. [email protected]

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