MIAMI/aGENCIAS
Con pronósticos de crecimiento de 4.0 por ciento en 2012 la región de América Latina tiene “suficiente munición” como para enfrentar los embates de la crisis en Estados Unidos y la Unión Europea (UE), pero no es inmune a ella, advirtieron banqueros reunidos este lunes en la asamblea anual de Felaban.
La región “tiene suficiente munición para atender desde el frente de las finanzas públicas los embates de una caída de la producción y la demanda”, dijo el presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Oscar Rivera, al abrir la XLV Asamblea Anual de esta entidad en Miami.
Banqueros y expertos financieros presentes en esta reunión coinciden en que, por primera vez, “América Latina es un observador de la crisis y el buen momento de la economía es una de sus fortalezas”. La región crecerá este año 4.7 por ciento, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
“Es importante que los bancos de la región refuercen el monitoreo cercano de las incidencias que vienen ocurriendo en la economía mundial y mantengan en carpeta programas o planes de acción para aplicarse en caso de que las condiciones económicas globales se vean deterioradas significativamente”, dijo Rivera.
“El buen momento de la economía y de la banca no son ni mucho menos un parte de victoria que implique que ante una situación adversa somos inmunes”, advirtió Rivera en la reunión a la que asisten unos 2,000 banqueros de 50 países.
Frank Robleto, presidente de la Asociación de Bancos Internacionales de Florida, consideró que la región “está pasando por un buen momento”, pero “nunca estará inmune a los efectos externos que en este caso pueden ser causados por la inestabilidad de Europa y la crisis en Estados Unidos”.
E
l director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el hemisferio occidental, Nicolás Eyzaguirre, dijo que América Latina registrará “un crecimiento bastante importante en 2012 del 4.0 por ciento, lo que es un crecimiento muy interesante”, siempre que se logre contener la crisis en Europa que la “sangre no llegue al río” en materia fiscal en Estados Unidos y que “no se produzca un contagio al Asia emergente”.
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