Marvin Cuadra
Abrazos y llantos eran las expresiones que se apreciaban ayer al mediodía en las afueras de la Dirección de Auxilio Judicial Nacional (DAJ) cuando dejaron en libertad a los concheños detenidos el lunes.
Estas personas fueron detenidas cuando en La Concha un grupo de personas realizaba un tranque en protesta por los resultados electorales. La Policía llegó con lujo de violencia a dispersar a los manifestantes.
Moros y cristianos se fueron en la redada policial y en total habían 19 personas detenidas, dos de estas lograron salir antes de ayer. “Hijito mío, yo pensé que ahí adentro te habían matado”, decía a llanto partido Mercedes del Carmen Bustos mientras abrazaba fuertemente a su hijo Jaime, de 19 años.
Mario José Calero, de 33 años, dijo que lo capturaron y lo golpearon cuando andaba comprando un medicamento para su madre Rosa María, de 71 años.
Gerald Antonio Hernández, de 16 años, salió descalzo y sucio, pues cuando lo capturaron salía de la frijolera a almorzar y lo montaron al vehículo de los antimotines, sus chinelas de hule quedaron en la carretera.
Recuerda que lo sacaron de su casa del pelo, rafaguearon la puerta del baño e incluso le mataron a su perra de raza que le había regalado el patrón.
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