Mario José Moncada
La “tormenta económica” en Europa que tiene en la “tragedia griega” a uno de sus más visibles protagonistas, ha hecho sonar las alarmas en Centroamérica, que se prepara para poner en vigencia —probablemente en el primer trimestre de 2012— un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE).
El bloque comunitario europeo integrado por 27 países, 17 de ellos con una moneda común denominada Euro, enfrenta una de sus peores crisis económicas como consecuencia, en parte, del elevado endeudamiento soberano de los países del sur: Grecia, Italia, Portugal y España, para citar algunos.
Pablo Rodas, economista jefe del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), admite que la institución ve con “preocupación esta tormenta que se está gestando principalmente en Europa, pero que continúa en Estados Unidos y Japón”, y que está “monitoreando con sumo detenimiento” porque “estaría repercutiendo en Centroamérica”.
“Centroamérica no se encuentra en la misma situación de hace años (la crisis mundial de 2008 y 2009). En algunos casos está mejor preparada y en otros no”, explica Rodas.
La región todavía no ha sentido la “tormenta europea”, pero “la va a sentir”, advierte Rodas. El istmo está aún con la “resaca de los altos precios” del café, la carne y el azúcar, que figuran entre algunos de los principales rubros de exportación de la región, y de Nicaragua en particular.
“Esto es algo que puede impactar a muchos países (de Latinoamérica), no solo a Nicaragua”, advierte Torres desde Nueva York, Estados Unidos.
“Por el momento nuestra expectativa es que el impacto va a ser más suave que la crisis del 2009, y si bien esperamos que el crecimiento en el 2012 sea menor que en el 2011, seguimos pensando que habrá crecimiento”, matiza.
El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ha admitido que el crecimiento de Latinoamérica podría caer por debajo del 4.0 por ciento.
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Pero los precios han empezado a bajar y los expertos vaticinan que se mantendrán en ciertos niveles, es decir “no van a seguir subiendo, pero no se van a desplomar”. Rodas es claro al decir que “los precios altos ya se acabaron”.
Estados Unidos crecería este año a una tasa superior a la de Europa, probablemente en torno al 1.6 por ciento, pero que aún es insuficiente frente a un elevado desempleo del 9.0 por ciento, pese a las bajas tasas de interés que han estado bajas por tres años para motivar una recuperación económica que “no logra cuajar”.
DOS AÑOS MÁS
Rodas estima que una recuperación en Estados Unidos y Europa tendría que esperarse hasta el 2013, lo que “no son buenas noticias para Centroamérica” que tiene con ellos estrechas relaciones comerciales y de cooperación.
El BCIE está analizando con otras entidades de la integración regional como el Consejo Monetario Centroamericano (Cemca), que lo integran los bancos centrales, y con el Sistema de la Integración Económica Centroamericana (Sieca), “las posibles vías de impacto sobre Centroamérica” de la crisis europea.
“En este ejercicio todas las entidades de integración queremos ser proactivos y dar recomendaciones acertadas a los presidentes (de las naciones del istmo), a los ministros de Hacienda y de Economía”, subraya Rodas en entrevista telefónica desde Tegucigalpa, Honduras, sede regional del BCIE.
Los posibles canales de transmisión serían las exportaciones e importaciones, la Inversión Extranjera Directa (IED), los flujos financieros y las remesas familiares, ya que “se trata de ver el abanico de posibilidades”, indica Rodas.
DE LOS MÁS EXPUESTOS
En esa línea opina Maynor Cabrera, economista senior del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).
Para la región, indica Cabrera, la crisis europea tendría un efecto negativo a través de las exportaciones. Pero en el caso específico de los países del CA-4, pero principalmente Honduras y Nicaragua, también podrían verse afectados por una mayor reducción de la cooperación externa.
Y aún en un escenario positivo el Acuerdo de Asociación “tendrá impactos muy reducidos porque las economías de Europa estarán débiles en los próximos años”, explica Cabrera desde Guatemala.
Subraya que “si la situación se complica, el comercio con Europa podría caer aún más. Esto afectaría más a Costa Rica y Panamá, ya que el resto de los países tienen una menor vinculación con Europa”.
Cabrera indica que “el principal temor es que, así como pasó en el 2009 con Estados Unidos, una crisis europea se transmita al resto del mundo”.
Si la situación se relacionada con la parte fiscal, para El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica, una nueva crisis “pondría en alto riesgo las finanzas públicas de los gobiernos”.
El panorama que pinta la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), también tiene nubarrones.
La cesación de pagos en Grecia, de ocurrir, originaría un cierre al financiamiento de gobiernos y empresas, complicaría la situación en el sistema financiero europeo y generaría pérdidas financieras para agentes financieros y no financieros.
“Una situación de este calado daría pie a una desaceleración económica cuya duración y magnitud aún puede considerarse como indeterminada, y con ello un efecto indeseable de menor demanda por exportaciones de países como los latinoamericanos”, advierte Felaban, con sede en Colombia.
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