Recién había cumplido 23 años. Patricia (nombre ficticio) aparentemente era una joven sana. Sus días transcurrían con cierta normalidad entre el trabajo, sus amigos y fiestas. Un día su novio le notó un “bulto” en la garganta. Ella no le puso atención. Días después, empezó a hablar con dificultad y al mes sus ojos se empezaron a brotar. Fue hasta entonces que consultó con un médico, quien posterior a muchos exámenes le diagnosticó hipertiroidismo.
“La tiroides regula el metabolismo del cuerpo y es primordial para el funcionamiento por las hormonas que produce. Cuando hay problemas de tiroides se debe a la deficiencia o al exceso de las hormonas que la glándula secreta. La tiroides controla la tasa de metabolismo basal, la rapidez para que el organismo queme las calorías y utilice la energía. Al no estar bien, las funciones del organismo fallan”, explica el especialista Fabricio Ruiz.
Cuando hay deficiencia de hormonas, se conoce como hipotiroidismo. Cuando hay un nivel alto de hormonas tiroideas se conoce como hipertiroidismo.
Con el hipotiroidismo la persona gana peso excesivamente y con el hipertiroidismo ocurre lo contrario, ya que el paciente pierde peso rápidamente aunque su apetito sea normal, afirma Ruiz.
Otros síntomas visibles son: bocio, babeo, crecimiento de la lengua, debilidad muscular, resequedad en la piel, fatiga, depresión y frecuencia cardíaca lenta.
Si tiene alguno de estos indicios, es preciso que asista a un centro médico y se realice pruebas de sangre y examen de función tiroidea.
A pesar de la depresión y el bocio que la enfermedad le ha causado Patricia, ella sigue las recomendaciones médicas y ha adoptado una nueva dieta alimenticia que le ayuda a estar bien.
El tratamiento dependerá de la edad, la severidad de la enfermedad y de los niveles de hormona tiroidea. Los niveles altos o bajos de hormona tiroidea en la sangre se pueden normalizar tomando una vez al día un suplemento de hormona tiroidea.
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