México/AFP
“Yo tengo siete años buscando a mi hijo Norman. Él salió de Honduras a los 18 años y tuve contacto con él cuando se encontraba en Chiapas (sureste de México), luego ya no supe nada de él y estoy cansada de que nadie me diga dónde puede estar”, expresó Olivia Orellana, una de las 33 madres centroamericanas que buscan a sus hijos presuntamente desaparecidos en territorio mexicano.
Las madres llegaron ayer a San Fernando (noreste de México), escenario de la matanza de 72 inmigrantes en 2010, para pedir al Gobierno información sobre sus familiares.
“Vamos a montar un altar de muertos por los inmigrantes centroamericanos masacrados (en agosto de 2010), haremos una sesión pública de los testimonios de las madres”, comentó vía telefónica Martha Sánchez, del Movimiento Migrante Mesoamericano.
El tramo del estado de Tamaulipas a Estados Unidos se ha convertido en el más peligroso para los inmigrantes, por secuestros y asaltos por parte de narcotraficantes.
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