Anne Pérez Rivera
Con la misma metodología de un ejército de hormigas, las madres, padres e hijos de 24 familias en La Chureca levantaban desde ayer sus nuevas casas provisionales, luego que el lago Xolotlán los inundara por completo.
Los evacuados dentro de la capital viven en ocho albergues, que antes funcionaron como bodegas de instituciones estatales. La situación de hacinamiento ha aumentado la insatisfacción de los evacuados, principalmente de los que ya tienen hasta 14 meses en un albergue.
Precisamente por las incomodidades que se viven dentro de los refugios, los evacuados en el centro Padre Fabretto, del Distrito Cuatro, protestaron por la llegada de otra decena de familias evacuadas de la zona costera el lunes pasado.
En el albergue de Acahualinca, Polideportivo España y bodegas del Gadala María, los evacuados también aseguran vivir en constante conflicto con los vecinos, molestos por la plaga de cucarachas y ratones.
Si las evacuaciones continúan, la Alcaldía de Managua debería abrir otros 7 albergues.
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Los afectados salieron de sus viviendas, al costado oeste del vertedero municipal y se apostaron en el predio baldío más cercano y seguro dentro de la misma área de La Chureca. Ahora, cada familia se acomodará en un terreno de 20 metros cuadrados.
Las evacuaciones en La Chureca ocurrieron el sábado pasado y con las 24 familias de otros barrios costeros del Distrito Cuatro que fueron llevadas a albergues el lunes pasado, ya son 48 familias las evacuadas del vertedero municipal.
“Nosotros tenemos unos 18 años de vivir aquí y nunca habíamos tenido una inundación como esta y ahora hasta los niños se han enfermado”, dijo Maura Guido, en cuyo terreno habitaban más de 30 personas aglutinadas en cinco familias.
Mientras construyen la casa provisional a 100 metros del área inundada, Sandra Guido, hija de Maura, se apresura a llenar recipientes de agua desde la tubería que está enterrada en la zona inundada por el Xolotlán.
“Es que ahí está la tubería de agua potable y conectamos esa paja (grifo de agua) a una manguera para traer agua limpia a los barriles”, cuenta Sandra Guido.
CASAS EN ESPERA
Las familias afectadas por las inundaciones en el asentamiento de La Chureca ya fueron seleccionadas para recibir una vivienda, con el financiamiento de la cooperación española.
Hasta ahora, unas 50 casas son construidas, pero aun faltan unas 200 que están en proceso de licitación. Aparentemente, las familias beneficiadas recibirán las nuevas viviendas hasta mediados del próximo año.
Las que tienen la situación menos definida son las familias que aún se encuentran a la orilla del lago.
“A nosotros se nos fue la letrina, a la vecina se le fue su cocina, su lavandero y también su letrina, porque el lago derribó todo, estamos preocupados por lo que pase”, dijo María Eugenia Medina, habitante del barrio Las Torres.
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