Ellos son nuestro reflejo

Que nuestros hijos nos obedezcan sin que demuestren descontento no siempre es tarea sencilla, pero tampoco imposible. La clave está en las medidas que como padres tomemos con ellos. La base está en encontrar un término medio para lograr que sean obedientes, afectuosos y responsables.

DÉ EL EJEMPLO

Que nuestros hijos nos obedezcan sin que demuestren descontento no siempre es tarea sencilla, pero tampoco imposible. La clave está en las medidas que como padres tomemos con ellos. La base está en encontrar un término medio para lograr que sean obedientes, afectuosos y responsables.

VALORES Y PRINCIPIOS

El psicólogo Nelson García Lanzas afirma que los hijos serán obedientes en la medida que los padres los ayuden. “El padre tiene que ser coherente con su comportamiento y conducta”.

Reforzar la conducta positiva del niño con frecuencia y no maltratarlo ni descalificarlo ayudará a que crezca con buena autoestima y a que no tenga que acudir a malas conductas para llamar la atención de los padres.

Los niños serán obedientes cuando los padres inculquen valores y principios en el hogar.

“Si les enseñamos a los hijos a tener responsabilidades, por muy pequeñas que sean, crecerán siendo responsables. Y para que obedezcan los padres tienen que ser firmes con sus decisiones”, afirma el especialista.

CORRÍJALO

Muchas actitudes y comportamientos son adquiridos con tan solo verlos en otras personas. Por eso es importante que antes de exigir respeto y que nos escuchen, debemos respetarlos y escucharlos también.

Procure dar un buen ejemplo desde el principio. La clave está en la constancia.

No utilice el maltrato como una manera de corregir a su hijo. El diálogo y la corrección con firmeza ayuda más que la amenaza, el grito o la patada. Si en la familia hay desorden o violencia, el niño lo demostrará con conducta destructiva. “La sanción tiene que ser medible para el padre, alcanzable para el niño y formadora”, sugiere García Lanzas.

CONTROL SU CORAJE

Permita que el niño se tranquilice como pueda. Si cuando lo toca se enfurece aún más, dele espacio para que logre calmarse solo. Pero una vez que se calme, no deje de hablar con su hijo sobre lo que ocurrió, aunque le parezca que todo se haya solucionado.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí