Solo 12 de los 22 jefes de Estado y Gobierno de los países miembros de la Organización de Estados Iberoamericanos participan en la XXI Cumbre que comenzó ayer y concluye hoy en la ciudad de Asunción, capital del Paraguay, sobre el tema “Transformación del Estado y Desarrollo”. Esta es la menor cantidad de participantes desde la primera Cumbre celebrada en Guadalajara, México, en 1991.
Presidentes de países tan grandes e importantes como Brasil y Argentina, no asistieron a la cumbre de Asunción, así como también de países tan pequeños y débiles como Honduras y Nicaragua; ausencia que es muy significativa porque esta Cumbre fue convocada para debatir temas como la transparencia gubernamental, la lucha contra la corrupción y la creación de espacios para que los ciudadanos tengan más posibilidad y oportunidades de participar en la gestión de la democracia.
Según expresó el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, esta reunión de Paraguay tenía el novedoso propósito de “llevar la Cumbre a la calle, a los ciudadanos” y “crear el concepto de ciudadanía iberoamericana, que permita la consulta de los grandes temas políticos con la gente”. De modo que se esperaba que participaran personalmente todos o la gran mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno que a menudo hablan de “democracia participativa” y “poder ciudadano”, como es el caso de Daniel Ortega. Pero ha ocurrido lo contrario.
Los jefes de Estado y de Gobierno ausentes en la XXI Cumbre Iberoamericana, han desairado al anfitrión, el presidente de Paraguay Fernando Lugo, así como a su principal auspiciador que es España y personalmente al rey Juan Carlos y al presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien dejará pronto el cargo y se despide en Asunción de sus colegas iberoamericanos.
Refiriéndose a la ausencia de los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela, el vicepresidente paraguayo Federico Franco expresó que “una Cumbre Iberoamericana sin la presencia de los países del Mercosur, y sobre todo tan vecinos, evidentemente le resta brillo al evento”. Mientras que el coordinador de esta Cumbre, el Embajador paraguayo Hugo Saquier, observó con agudeza que “el presidente Lugo está siguiendo un tratamiento por el cáncer que padece, pero nunca ha dejado de asistir a ningún compromiso internacional”.
En realidad, la Cumbre Iberoamericana comenzó a declinar desde que el rey Juan Carlos de España le reclamó a Hugo Chávez con la célebre expresión “¡por qué no te callas!”, durante la XVII Cumbre realizada en Chile en noviembre de 2007, cuando el lenguaraz gobernante venezolano interrumpía una y otra vez al presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, quien pronunciaba su discurso oficial. Y se deterioró todavía más cuando la XIX Cumbre Iberoamericana celebrada en Portugal, en noviembre de 2009, no aceptó la presión de los gobernantes del Alba para respaldar al expresidente hondureño Manuel Zelaya, quien fuera destituido por haber intentado violar la Constitución para reelegirse.
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