Anne Pérez Rivera
8 son los albergues que actualmente funcionan en el municipio de Managua. Sin embargo, el último temporal lluvioso provocó que la cantidad de albergues abiertos en todo el país sumara hasta 110, entre albergues solidarios y del Gobierno.
7,000 personas es el estimado de evacuados trasladados a albergues, según la cifra oficial del Gobierno en el reciente temporal.
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Según las autoridades municipales, unas 600 familias de la capital deberían ser evacuadas si el lago incrementa su nivel máximo a 43.50 metros sobre el nivel del mar (msnm). La cifra aumenta a casi 900 familias si se toma en cuenta de posibles afectados asentados sobre el Xolotlán en Tipitapa, San Francisco Libre y otros municipios de León.
En el caso de Managua, la municipalidad ya había empezado el acondicionamiento de unos siete albergues en la capital, en caso de que los damnificados empezaran a aumentar.
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Sábanas y trapos viejos sirven de “muros” dentro de la cancha de baloncesto que ahora es el hogar de 33 familias evacuadas en el Polideportivo España desde hace más de tres meses.
“Nos trajeron aquí por seguridad, porque ya se habían caído dos paredes en el barrio y las casas se podían ir dentro del cauce. Es una situación difícil, pero no tenemos a donde ir”, recuerda Katia González, mientras atiende a sus gemelas dentro del espacio que le corresponde y que mide unos dos metros cuadrados.
Eugenia y Verenice, las dos bebés de González, nacieron un par de días previos a la evacuación y salieron directo del Hospital a la cancha del Polideportivo. Ahí hay casi 150 personas evacuadas del asentamiento El Chorizo, contiguo al Paebanic en el anexo a Lomas de Monserrat.
En el albergue de la Escuela Experimental de Acahualinca, los niños tienen más problemas de salud.
“Ya se han internado a tres niños por calentura y tos y ayer en la noche (jueves 27 de octubre) se llevaron a una niña de emergencia”, cuenta Mirna Nayre, quien desde hace catorce meses fue evacuada del asentamiento Bajos de Coprenic y vive en la escuela primaria del barrio Acahualinca, en el Distrito Dos de Managua.
Junto a Nayre, y a los otros ocho miembros de su familia, viven más de 400 personas distribuidas en 126 familias.
“Aquí el Gobierno se ha portado muy bien con nosotros, aunque el problema son los mandos intermedios, porque aquí las que mandan en los albergues tienen muchas cosas malas”, dijo Nayre, quien además explicó que hay malos manejos en la distribución de las donaciones que llegan hasta ese sitio.
En Acahualinca las quejas llueven, pero generalmente no salen del albergue que es de acceso restringido, principalmente para los medios de comunicación.

Igual ocurre en las bodegas del Gádala María, que también funciona como albergue desde hace tres meses.
“Uno nunca se acostumbra a esto. Estamos angustiados de vivir aquí. Hay demasiadas cucarachas, los ratones ya parecen gatos y los zancudos no se aguantan, además hay demasiada gente y hacen demasiada bulla todo el tiempo”, cuenta Juana Francisca Fonseca, de 56 años.
Fonseca, sus cuatro hijos y casi 15 nietos fueron evacuados del barrio Manchester en el invierno del 2010. Se supone que a inicios del próximo año estos evacuados tendrán viviendas nuevas y seguras.
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