Y de la chispa brotó la llama

Editorial: Y de la chispá brotó la llama

Cuando comenzaron en Libia los disturbios populares, a mediados de febrero de este año, igual que en los demás países árabes, nadie podía imaginar hasta dónde llegarían y cuáles serían sus consecuencias. Mucho menos que lo pudiera imaginar el arrogante dictador libio Muamar Gadafi, quien detentaba el poder durante más de 41 años y hasta había nombrado ya, para que lo sucediera, a su hijo Saif al Islam, nombre árabe que se traduce al español como “ la espada del islam”.

En realidad, a lo largo de la historia universal, todos los movimientos populares que han derribado a las dictaduras, inclusive aquellas que parecían todopoderosas e invencibles, comenzaron prácticamente con algún hecho que en situaciones ordinarias podía parecer pequeño o insignificante, pero que en determinadas condiciones sociales y políticas estallaron y se extendieron como reguero de pólvora encendida abrasando a todo un país y tumbando del poder hasta al dictador más arraigado.

Vladímir Ilich Lenin, quien fuera el segundo gran teórico y estratega del comunismo mundial, adoptó esa regla de la historia como epígrafe de su periódico Iskra: “De la chispa brotará la llama”. Y Mao Tse Tung, el líder de la revolución comunista de China, definió esa norma histórica cuando aún luchaba por conquistar el poder, diciendo: “Una chispa puede incendiar toda la pradera”.

Esto es algo que deben saberlo todos los políticos que toman el poder y sobre todo los revolucionarios, como el ahora extinto Gadafi, o Daniel Ortega de Nicaragua. Pero ocurre que cuando esos personajes se entronizan en el poder y quieren detentarlo para siempre, no hacen caso a las enseñanzas de la historia aunque esta se repita una y otra vez, como acaba de ocurrir en Libia.

Ciertamente, la rebelión popular contra la dictadura de Gadafi comenzó como una pequeña manifestación cívica y pacífica. El 15 de febrero de este año se realizó en la ciudad de Bengasi una manifestación pública no autorizada, con la participación de no más de dos mil personas que protestaban por la detención de un defensor de los derechos humanos. Puestos en la calle, los manifestantes gritaron consignas contra la corrupción gubernamental y fueron disueltos violentamente por la policía gadafista, resultando dos manifestantes muertos y otros 38 heridos. A partir de allí las protestas se repitieron y extendieron por todo el país. El ejército y la policía de la dictadura libia ametrallaron a los manifestantes y estos reaccionaron sublevándose con el apoyo de militares desertores. Luego la ONU y la OTAN dispusieron medidas políticas y acciones militares en defensa de la población civil y apoyo a los rebeldes, hasta que el 23 de septiembre pasado cayó la dictadura y el jueves de esta semana Gadafi fue cazado como rata, en un vecindario de la ciudad de Sirte, cuando trataba de escapar de la justicia popular.

Pero, ¿aprenderán la lección los otros dictadores o aprendices de tirano que hoy se lamentan por el fin tan miserable de Gadafi? Lo más probable es que no, pues la historia siempre ha demostrado que muy raramente los dictadores aprenden por experiencia ajena.

COMENTARIOS

  1. HFZP
    Hace 15 años

    Felicidades al editorialista por está ilustración de la caida de las personas endiosados – en éste caso Libia. Nuestra próxima elección puede ser otra ilustración – en vivo y a todo color – del inicio de otra caida de un endiosado. Para qué ésto no suceda, el endiosado de turno debe cambiar! pero los hechos demuestran que no hay, más bién está limitando o eliminando derechos universales y más, así que el tiempo avanza y se mirará.

  2. Doug M
    Hace 15 años

    Es asi Luis, como ud. lo ha dicho. El Gadafhi local cree que es inmune a lo acontecido a su complice. Su enfermiza obsesion por el poder a cualquier costo lo llevara inexorablemente a un humillante e ignominioso final, y con el arrastra a su familia, complice hasta los tuetanos del regimen maligno y estirpe sangrienta que desean implantar nuevamente en nuestro pais.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí