Por Tangi Quemener
WASHINGTON/AFP
El presidente estadounidense Barack Obama dijo este jueves que la muerte de Muamar Gadafi puso «fin a un largo y doloroso capítulo» para el pueblo libio, y demuestra, además, que los «regímenes de mano dura» en la región están condenados al fracaso.
«Hoy, el gobierno de Libia anunció la muerte de Muamar Gadafi. Ello marca el fin de un capítulo largo y doloroso para los habitantes de Libia, que ahora tienen la oportunidad de determinar su propio destino en una Libia nueva y democrática», dijo Obama en el rosedal de la Casa Blanca.
En tanto advirtió a los regímenes de mano dura de los países árabes que inevitablemente llegarán a su fin. «Durante cuatro décadas, el régimen de Gadafi gobernó sobre los libios con mano de hierro.
Los derechos humanos han sido negados, civiles inocentes encarcelados, golpeados y asesinados, y la riqueza de Libia derrochada (…) el terrorismo se ha establecido como un arma política», dijo Obama. Siete meses y un día después de haber anunciado la participación de Estados Unidos en una operación militar con el objetivo de proteger a los civiles libios amenazados por la represión de su revuelta, Obama estimó que «hoy podemos decir que el régimen de Gadafi está acabado».
«Los últimos bastiones del régimen han caído. El nuevo gobierno refuerza su control en el país, uno de los dictadores más antiguos del mundo ya no existe», aseguró.
El presidente subrayó que desde ahora los «libios tienen una gran responsabilidad: construir una Libia para todos, tolerante y democrática, que represente una perfecta refutación de la dictadura de Gadafi». «Esperamos con impaciencia el anuncio de la liberación del país, la formación rápida de un gobierno interino y una transición de Libia hacia elecciones libres y justas», añadió Obama.
El mandatario afirmó, sin embargo, no hacerse «ilusiones» en cuanto a la rapidez de la transición. «El camino de Libia hacia una democracia plena y entera será largo y sinuoso», avisó. «Pero Estados Unidos, en concierto con la comunidad internacional, se compromete con los libios.
Ustedes han ganado su revolución y nosotros seremos sus aliados» en el futuro, prometió Obama. El dirigente estadounidense, cuyo manejo de la situación en Libia contrastó fuertemente con las decisiones de su predecesor republicano, George W. Bush, sobre Irak, realzó el jueves el éxito de «la acción colectiva» contra Gadafi.
«Sin desplegar un solo militar estadounidense en suelo libio, hemos conseguido nuestros objetivos, y nuestra misión de la OTAN llegará pronto a su fin», prometió, viendo en ello la ilustración de la «fuerza del liderazgo estadounidense en el mundo entero». «Hemos eliminado dirigentes de Al Qaeda (…) acabamos la guerra de Irak y hemos comenzado una transición en Afganistán.
Ahora, trabajando en Libia con amigos y aliados, hemos demostrado lo que la acción colectiva puede llevar a cabo en el siglo XXI», valoró el jefe del ejecutivo estadounidense sobre la acción de su país en la región.
Sin evocar directamente a Siria, donde el régimen de Bachar al-Assad reprime de forma sangrienta una revuelta popular, Obama lanzó un aviso a otros países del Medio Oriente y Norte de África, donde los regímenes autoritarios Túnez y después Egipto cayeron a principio de año. «Para la región, los acontecimientos de hoy prueban una vez más que los regímenes de mano dura acaban siempre por desaparecer.
En todo el mundo árabe, los ciudadanos se han levantado para reclamar sus derechos. Los jóvenes rechazan con fuerza las dictaduras. Y esos dirigentes que intentan negarles su dignidad no lo conseguirán», subrayó Obama.
El presidente de Estados Unidos no mencionó a alguna nación en concreto durante su discurso, pero sus puntualizaciones hacían clara referencia a Siria e Irán, enemigos declarados de Washington y donde en distintos momentos se reprimieron sendos movimientos de cambio.