Por Adelia Sandoval
“Aquí me vine a vivir con todos mis hijos hace casi veinte años y no me muevo de aquí, solo si tuviera la playa adentro”, dice Carmen Parajón, pobladora del barrio Acahualinca, quien construyó su casa a orillas del lago.
Fidel Moreno, secretario de la Alcaldía de Managua, mientras recorría el sector dijo que las aguas están cerca de alcanzar los niveles del año pasado que fueron de 42.76 metros sobre el nivel del mar.
Aclaró que si el lago sobrepasa ese límite, las autoridades acudirán a evacuar progresivamente a unas 600 familias, es decir, más de 3,000 personas.
“Ya no aguantamos estar aquí, muchos zancudos, el mal olor y el tufo del agua”, dijo Geovana Centeno, otra pobladora a quien las aguas sucias del lago ya inundaron su patio.
En el barrio Manchester, donde vive Wendy Galeano, hace tres días nació una bebé. La tierna, dos niñas más y varios adultos deben soportar todo el tiempo el hedor de las aguas putrefactas que se estancaron frente a su vivienda. Moscas, zancudos, cucarachas y ratones no faltan.
En declaraciones a medios oficialistas el viceministro de Relaciones Exteriores, Valdrack Jaentschke, dijo que se instaló la mesa de donantes y acordaron llevar alimentos y víveres a las familias afectadas por las lluvias.
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