Después del fraude de las últimas elecciones municipales una buena cantidad de políticos que se habían separado del PLC, y que posteriormente fueron apartados de ALN, quedaron sin partido que les permitiera continuar en condición de políticos activos. A mi juicio, la única opción que les quedaba era el PLI, partido dueño de una reputación intachable como luchador por la causa de la democracia.
Esto me motivó a mediados del 2007 a presentar mi formal solicitud para incorporarme a dicho partido; solicitud que tengo el honor de haber sido apadrinada por el doctor Virgilio Godoy. Fue así que más tarde me convertí en su vocero interino, posición que desempeñé con orgullo hasta que el maldito germen del divisionismo comenzó a corroernos.
Es por esto y por mis más de treinta años de lucha en favor de la causa de la libertad que no puedo sustraerme de sus disputas intestinas, que lo han llevado a ponerse en manos de su verdugo, el que no tengo la menor duda aprovechará esta disyuntiva para dilucidar dicha controversia de acuerdo con sus mejores intereses y no así a los intereses del PLI. Si quiero tener autoridad para ver de frente a los diferentes líderes tengo que ser honesto y pragmático en mi análisis, aun a riesgo de herir alguna susceptibilidad.
El PLI desde su fundación ha sido refugio de hombres y mujeres ilustres, honestos y patriotas. Aunque siempre ha carecido de una militancia abundante. A mi juicio, durante los inicios de las negociaciones con el MVE se sucedieron algunos errores los que considero en parte responsables de la controversia actual. Ser un militante histórico no es lo mismo que ser un militante con historia y como ejemplo tenemos al doctor Godoy y otros que le precedieron, tampoco creo que la masificación de su militancia era la solución exclusiva para convertirlo en un competidor fuerte por el poder. Sí creo que su dirigencia necesitaba hacer llegar a las nuevas generaciones todos esos valores que con justo orgullo hoy exhiben. Aprovecho para comentar algo que me parece loable de parte de las facciones en disputa; y es el que ninguna cuestiona la fórmula Gadea Jarquín. En cuanto a los candidatos a diputados que lleva dicha alianza, si me preguntan si conozco los términos de referencia con que se eligieron, debo decir que los ignoro, a pesar que todo el tiempo los estuve requiriendo. Si me preguntan si todos los que van en esa lista merecen la posición que les asignaron, la respuesta es no. Si me preguntan si todos los candidatos a diputados han hecho méritos para representarnos, la respuesta vuelve a ser no.
Si esto se puede corregir sin condenar a Nicaragua, permitiendo la consolidación de la dictadura, enhorabuena. De lo contrario los invito a votar por Fabio Gadea y Edmundo Jarquín y luego ármense con la lámpara de Diógenes, el filósofo griego y salga en su municipio en busca de un diputado digno de su voto. Aunque les recuerdo las palabras de Fabio, cuando nos dice que para salir del subdesarrollo solo hace falta un presidente honesto, el resto vendrá por añadidura.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente milita en el PLI.
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