Hay un refrán muy popular que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. ¿Qué tal si acomodamos ese dicho al tema que nos compete en esta ocasión? “Dime qué comes y te diré cómo eres”. ¿Alguna vez has analizado tus hábitos alimenticios? Si en más de una ocasión has estado inconforme contigo misma, y has dicho: ¡Mañana mismo me pondré a dieta! ¡Ahora sí haré ejercicios! Entonces sí lo has hecho.¡Felicidades! Ese es el primer paso: reconocer que no todo lo que ingieres es lo más saludable y que tomar cartas en el asunto se convierte en un deber.
Tu cuerpo es el que te habla, no con palabras, sino con hechos, que es aún más importante. Escúchalo y te lo agradecerá con salud y belleza. Ejercitarse, practicar un deporte y tener una alimentación balanceada no es vanidad. Es la ecuación perfecta para obtener una vida plena. Somos el espejo de nuestro organismo, recuérdalo siempre.
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