Por: Judith Flores
El inciso 2 del artículo 55 establece que “Los locales consulares no serán utilizados de manera incompatible con el ejercicio de las funciones consulares”.
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Rodeado de simpatizantes del orteguismo que ondeaban la bandera roja y negra del partido en el poder, y de un rótulo en el que se leía “Daniel forever 2012”, salió el canciller de Nicaragua, Samuel Santos, de la sede consular en Miami, para hacer proselitismo en una de las principales calles de La Pequeña Habana, en una clara violación a los estatutos establecidos por la Convención de Viena, que regula las relaciones consulares.
Frente a las instalaciones del Consulado, un grupo de connacionales de la Unidad Nicaragüense protestaban por el abuso del canciller, quien acompañado del cónsul Luis Martínez, sonreían, mientras seguidores lanzaban consignas a favor del candidato inconstitucional Daniel Ortega.
Al señor Ariel Mendoza, uno de los manifestantes que desde hace doce semanas se reúne cada sábado frente a la sede consular en repudio al orteguismo por las constantes violaciones a las leyes, le fue arrebatada abruptamente una pancarta que decía “Asesinos de sacerdotes. Cardenal Obando pronunciate”.
Mendoza dijo que César Landeros, un activista orteguista en Miami, lo retó a los golpes. “Me retó a los golpes porque le dije a Santos que los candidatos de su partido son ilegales, le manifesté que aquí es un país de leyes y que me otorga el derecho a protestar libremente”.
Henry Arróliga, otro de los manifestantes dijo que Santos y el grupo de simpatizantes del orteguismo, salió de la sede consular para tomarse unas fotos al lado de la escultura del gallo que adorna la calle West Flagler, la figura se ubica a varios metros de la sede consular.
“No conocen el respeto, salen muy campantes con la bandera que representa sangre y muerte, es una agresión a todos los nicaragüenses que residimos en Miami” , dijo Arróliga.
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