Por Wilder Pérez R.
Imagine un hotel junto a la playa, donde le ofrecen tener contacto directo con la fauna, y le salen con una lora enjaulada, un paseo en un caballo maltratado y un perro hambriento en el camino.
Eso pasa en algunos sitios turísticos de América Latina, pero podría revertirse, y hasta generar ingresos económicos extras, si la gente empieza a tomar en cuenta el bienestar de los animales.
Al menos esta es la apuesta de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA), promover el “turismo sostenible y el bienestar animal”.
Según Maximiliano Brandt, gerente de Desarrollo de Sociedades Miembro de la WSPA, el bienestar animal es una forma de lograr la sostenibilidad en el negocio del turismo, ya que le da un valor agregado a cada empresa.
Gabriela Rivera, coordinadora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), explicó que no se puede hacer negocio turístico sin pensar en los animales, menos en un país lleno de fauna como Nicaragua.
Ofelia Gaitán Palacios, socia de la reserva silvestre Quelantaro, dijo que la conservación de un hábitat adecuado para los animales le da valor agregado al lugar, que se traduce en beneficios económicos.
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