En la reciente celebración del Día del Empresario nicaragüense durante el discurso del reelecto presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), señor José Adán Aguerri, uno de los tópicos —entre otros muy aplaudidos— que más hizo eco entre los asistentes fue la reiteración del compromiso decidido del sector privado nicaragüense de impulsar desde sus agendas de trabajo con las diferentes estructuras empresariales y programas de Responsabilidad Social Corporativa la educación como la promesa y oportunidad para el logro de sociedades exitosas.
Es por ello, que desde la sociedad civil y como ciudadanos miembros de una comunidad con derechos y deberes nos sentimos agradecidos que nuestros amigos empresarios, poseedores de recursos, reputación, visibilidad y liderazgo para influir en distintos escenarios de toma de decisiones tan cruciales para un país, decidan trabajar por más y mejor educación promoviendo cambios reales y sostenidos en políticas públicas educativas. No es tarea fácil movilizar, posicionar y gestionar en pro de la educación cuando los resultados de los grandes proyectos educativos —aquellos que apuntan a consensos, cambios de creencias y formas tradicionales de hacer las cosas— son a mediano y largo plazo. Pero que son igualmente apreciados y necesarios como aquellos proyectos y programas que reportan un resultado inmediato.
Una educación de calidad se traduce en que una persona pueda incorporar exitosamente mecanismos de aprendizaje básicos que crean los cimientos de un crecimiento académico permanente. Un niño que en los primeros años de vida es capaz de leer de forma fluida un texto y comprender el significado de los conceptos es un niño que tiene las herramientas necesarias para desarrollar un pensamiento lógico y razonamiento abstracto para la investigación y la resolución de problemas. Primero se aprende a leer y luego es necesario leer para aprender. Un simpático juego de palabras que encierra una verdad absoluta.
En estos tiempos de cambios acelerados y desafíos impuestos por la globalización es preciso agregar que es el mismo sector privado es quien está demandando a los distintos subsistemas educativos —y particularmente a la educación superior— una oferta curricular que sea coherente con las realidades de los sectores productivos, tecnológicos, empresariales y socioculturales priorizados para el desarrollo. Impulsando un “plan de educación para el desarrollo” integral y sostenido será posible llenarnos de la filosofía del conocimiento y la libertad de pensamiento para que se convierta en la tarea que nos una a todos los nicaragüenses en la construcción de una Nicaragua mejor.
La autora es Directora Ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense EDUQUEMOS
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A