Por Nectalí Mora Zeledón
La historia se repitió una vez más. La selección nacional de futbol sub-23 de Nicaragua fue goleada 4-0 por Costa Rica, en el primer partido del Triangular eliminatorio en Honduras, que otorga un boleto al preolímpico que se desarrollará marzo en Estados Unidos.
Josué Martínez en dos ocasiones, Diego Madrigal y Diego Brenes volvieron a reafirmar que Nicaragua está varias décadas atrás que Costa Rica en categorías menores. El equipo nacional se vio sin recursos ofensivos. Se cerró en su propia cancha y salió al contragolpe. Este era el planteamiento. No había otro. La Azul y Blanco se preparó para competir, aunque en la mente del entrenador y los jugadores el objetivo era clasificar al preolímpico. Sin embargo, para alcanzar ese objetivo se necesita un plan real y cumplirlo.
El equipo nacional durante pequeños microciclos se preparó durante tres meses, sin embargo, previo a la eliminatorio no tuvo, por lo menos, una semana de reconcentración. Por eso, el trabajo realizado en el inicio no era suficiente para enfrentar a una de las mejores selecciones de la región. Y se vio en la cancha.
Costa Rica, con una semana de tres días de entrenamiento, fue superior de principio a fin. El trabajo que tienen desde la base los costarricenses es respetado. Su plantel acumula la experiencia del mundial sub-20 de Egipto 2009 y la Copa América Argentina 2011.
Por eso Flavio da Silva, técnico brasileño de Nicaragua, no se complicó en su planteamiento. Junto las líneas y con la transición rápida del balón llegó, al inicio, con peligro a la portería rival. Los ticos estaban incómodos y se desesperaron un poco. Pero el planteamiento nica resultó media hora. Martínez abrió el marcador y al minuto 61 él mismo lo cerró.
Norfran Lazo (65’ y 85’) hizo dos disparos que no metieron en complicaciones al meta tico. La entrada de René Montoya, quien sustituyó a Osman Delgado por lesión, le dio un poco más de presencia a la Azul y Blanco, pero no cambió la historia.
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