Alfonso Dávila Barboza

Las Ciencias Políticas y Maquiavelo

Y, me causa asombro que con facilidad se endilga el calificativo de “reconocido político” a ciudadanos que con dificultad se les puede ubicar en la casilla de los politiqueros. Entiendo que es pertinente y preciso para formalizar con resultados sobresalientes, que es menester que los políticos de profesión y profundos en los postulados, axiomas y normas de la filosofía que cubre con su toldo de sabiduría a la lógica, la ética, y lo propio de la historia, la geografía, la antropología y el uso del lenguaje y lo relativo a la estructura del Estado y funciones. Por ello, es tentativo analizar con mucho talento a los queridos maestros de filosofía, que por razones de espacio hago desfilar muy brevemente, y así desfilen con mi admiración y respeto a: Sócrates, con su temática de preguntas a sus interlocutores con lo conveniente de las respuestas, y luego se ha reconocido este sistema en la pedagogía como muy valioso; con Aristóteles se debe entender que la peripatética tiene figura de mucho alcance en el despertar del aprendizaje y Platón avanza mucho y la dialéctica fija una meta, que valoriza la verdad como colofón la naturaleza del bien y son sus diálogos, como otros textos, obligada lectura en las escuelas universitarias del tema que me ocupa.

Y he dejado en este desfile como final a Licurgo, brillante legislador espartano, dedicado a la presentación de lecciones y reglas de respaldo a sistemas legislativos, todavía de registro de citas; y tanto Kant como Montesquieu obligan como he dicho a tener muy en cuenta sus pensamientos y sus obras. Cierro con satisfacción este artículo elevando un elogio y un recuerdo intelectual para Nicolás Maquiavelo, calificado por unos como cínico, marrullero y otros que no le niegan una inteligencia fecunda y ejemplar. En un folleto encontré, sobre Maquiavelo, opiniones variadas como las señaladas atrás y un político de los Estados Unidos dijo en un discurso que Maquiavelo era sinónimo de “astucia vil, malvada y cobarde”. La obra cumbre de Maquiavelo, El Príncipe , traducido a muchos idiomas y se comenta entre otros pasajes de El Príncipe lo que sigue, con el aderezo de llamarlos pasajes maquiavélicos; “hay dos métodos de combatir el uno por medio de la ley, el otro, por la fuerza. El primero es propio del hombre, el segundo de las bestias. Más como el primero de estos métodos resulta a menudo insuficiente tenemos que recurrir al segundo”, agreguemos el segundo pasaje que tengo la impresión que se escribió y se publicó recientemente, leamos: “El gobernante discreto debe obtenerse de cumplir lo prometido si cumplirlo va contra sus propios intereses”. En los últimos siglos, los escritos de Maquiavelo, lo sitúan como un maestro de la política y un personaje “relevante de su época, el primero que analizó las reglas del moderno arte de gobernar y que describió con brillantez la política de las potencias, tal como se práctica en la actualidad con ligeros cambios”. El autor es miembro de La Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua.

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