Cura natural y sencilla

A través de una actividad sencilla y divertida como montar a caballo, poco a poco se logran recuperaciones de algunas enfermedades como síndrome de Down, parálisis cerebral, déficit de atención por hiperactividad, entre otros.

Por Carla Torres Solórzano /VIDA

A través de una actividad sencilla y divertida como montar a caballo, poco a poco se logran recuperaciones de algunas enfermedades como síndrome de Down, parálisis cerebral, déficit de atención por hiperactividad, entre otros.

Según Arlettis Vílchez, terapeuta de Fundación Coen, la equinoterapia es un método terapéutico que utiliza al caballo como un instrumento natural para ayudar a desarrollar la rehabilitación física, psíquica y social de las personas con afectaciones del aparato locomotor, mental, parálisis cerebral, daños sensoriales entre otros.

También permite brindar un tratamiento educativo y recreativo que contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas que reciban este tipo de terapia.

Los orígenes se remontan a Hipócrates el padre de la Medicina, quien menciona en su libro Las dietas lo saludable del ritmo del caballo al andar, lo anterior él lo recomendaba a todos sus pacientes, incluso a los que estaban en etapas terminales.

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REHABILITACIÓN

“El contacto de la pelvis del paciente con el lomo del caballo ayuda a estimular el sistema nervioso central, así como a mejorar el equilibrio. Incluso el sudor del equino ayuda a los niños espásticos o rígidos a relajarse”, afirmó Vílchez.

Expresó que el ritmo o paso del animal cuando un niño es hipotónico o aguadito, como síndrome de Down, ayuda a fortalecer los músculos y a enderezar el tronco.

En cuanto a los niños hiperactivos, según la especialista estos no prestan fácilmente atención, sin embargo el movimiento del caballo es tridimensional, es decir de rotación, hacia los laterales y hacia el frente, entonces el niño debe prestar atención para no caerse.

No obstante el terapeuta Everth Alfonso Herrera señala que esta terapia es apropiada a partir de los tres años, y está contraindicada en pacientes con problemas de obesidad, convulsiones, escoliosis o deformidad de la columna a más de 40 grados.

EL MEJOR EQUINO

No todos los caballos cumplen con las características para este tipo de terapias. Lo que recomiendan los especialistas es la raza cuarto de milla, sin embargo en nuestro país se realiza con caballos criollos que han sido debidamente amaestrados.

“Se busca que no sean ni altos, ni muy flacos, porque lo único que se les pone para que los niños los monten es un mantillón, algunas veces esponja porque molesta. Solamente en el caso de niños autistas se les pone sillas de montar para asegurarlos bien. Algunos montan solos”, dijo Herrera.

Entre las ventajas de esta terapia está en que el caballo es el único animal que produce estímulos al cerebro y le brinda la ilusión al cuerpo de caminar sin piernas, agregan los expertos.

Además se realiza en un lugar abierto, natural; donde se pueden percibir un sin número de sensaciones sonoras, táctiles y visuales, muy favorecedoras para quienes la realizan.

Ambos fisioterapeutas coinciden en que la recuperación es lenta, a pasos lentos pero firmes, y que en seis meses se ve la recuperación, después de evaluar todo el proceso del tratamiento. Durante las sesiones los padres de familia se integran con el paciente para buscar mejor calidad de vida.

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