Por Lucía Navas y Gloria Ruiz
Las autoridades de comercio contemplan adoptar medidas adicionales a la de autorizar importaciones de carne de pollo, para forzar a los productores locales a desistir del alza en el producto.
La vicetitular del Ministerio de Industria, Fomento y Comercio (Mific), Verónica Rojas, afirmó que las decisiones que asumirán van a responder a cómo se vea afectado el consumo de la población por pagar más caro el alimento.
Mific y Anapa aseguran estar abiertos al diálogo.
Pero Anapa dice que deberá esperarse conocer cómo se comportarán las ventas en las siguientes semanas, para que cada empresa productora decida si mantiene o no el incremento en el alimento.
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Las empresas productoras aumentaron entre 2 y 2.5 córdobas por libra de carne de pollo la semana pasada. Por ello los precios oscilan entre 25 y 31 córdobas, en dependencia del corte.
MENOR VENTA
LA PRENSA confirmó que en los mercados Oriental e Israel Lewites, de Managua, los comerciantes reportan un descenso en las ventas entre un 30 y 50 por ciento.
Este es el caso de María Aguinaga, comerciante del mercado Israel Lewites, quien después de vender al día alrededor de 60 libras de pollo ahora vende entre 40 y 30 libras.
“Las ventas están palmadas, porque la gente se queja del precio del pollo y a veces decide no llevarlo; eso nos ocasiona pérdidas, porque el real queda estancado”, compartió.
DESACUERDO PERSISTE
Para contrarrestar el alza, el Gobierno autorizó traer de Estados Unidos 1,152 toneladas de carne de pollo que serán vendidas a precios entre 17 y 19 córdobas por libra.
“¿Debemos tomar otra medida? Puede ser. Eso va a depender de cómo se desarrollen las cosas en los próximos quince días”, dijo la viceministra Rojas.
El Mific quiere que la industria revise los márgenes de comercialización para que se estabilicen los precios el resto del año.
Rojas no detalló qué mecanismos adicionales pueden aplicar. Pero el presidente de la Cooperativa para el Consumo Solidario de Productos Avícolas, Juan Caldera, dijo que podrían solicitar al Mific que se revisen con el fin de reducir las exoneraciones a los insumos que benefician a la industria avícola.
Caldera sostiene que “ese beneficio de no pagar aranceles (en la materia prima)”, del que gozan los productores, debe asegurarse que “sea trasladado a los consumidores”.
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