
AGENCIAS VIDA
Si los padres hablan dos idiomas es beneficioso hablar a los hijos cada uno en uno distinto. No hay que tener miedo de ofrecer a los niños varios idiomas. Lejos de ser negativo, le facilitará el aprendizaje de otras lenguas, mejorará su conciencia lingüística, su capacidad de concentración y su habilidad para socializar y resolver conflictos.
No se debe forzar a los niños a hablar una u otra lengua. Cuando conviven varias lenguas en el entorno es posible que en un inicio el niño muestre predilección por una lengua o incluso que se niegue a hablar en alguna de ellas, pero no les riñamos por ello o les obliguemos.
En una primera etapa el niño capta, registra y cuando esté preparado empezará a comunicarse en las diferentes lenguas. Al principio mezclará los idiomas, pero pronto los distinguirá claramente y también las situaciones o las personas con las que debe utilizar uno u otro. Ambas lenguas estarían aprendidas entre los 11 y 12 años.
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