
Dos jóvenes severamente lastimados. Israel Lewites y Leonor Zúñiga y otros cuatro fueron estrujados en las narices del presidente de la República, Daniel Ortega, y la primera dama Rosario Murillo.
Su delito fue demandar menos corrupción y más inversión en educación, el día en que la pareja presidencial presidió el acto oficial en el que se conmemora el 155 aniversario de la Batalla de San Jacinto y el 190 de la Independencia de Nicaragua y Centroamérica.
“Johnie Walker no peleó en San Jacinto”, decía la parte más llamativa de la discreta manta que abrieron los jóvenes del movimiento Nicaragua 2.0, el final de una protesta que desde temprano inició con un plantón en las cercanías de la sede del Consejo Supremo Electoral, en Metrocentro.
El atrevimiento de los jóvenes fue mostrar la pancarta tras la valla de seguridad justo frente a la tarima presidencial. Al mandatario le reclamaban que Nicaragua posee los niveles más bajos de educación e inversión en el área. Pero, aunque sus voces no llegaban a su destinatario, con un rostro sonriente frente a las cámaras, el equipo de seguridad presidencial conocido como los camisas azules no soportó la demanda.
Les intentaron quitar la manta por la fuerza, pero los jóvenes se replegaron y lograron conservarla. Segundos después otro grupo más nutrido de diez camisas azules y un par de simpatizantes del Gobierno se lanzaron sobre ellos hasta derribarlos y por la fuerza quitarles la manta y una Bandera azul y blanco.
Como si se tratara de un premio, un joven tomó la manta y se internó despacio entre la zona de seguridad, donde los policías, al advertir que se trataba de un miembro del programa Yo Sí Puedo, le permitieron acceder a este sitio privilegiado.
Mientras ello ocurría, el hecho inquietó a la primera dama Rosario Murillo. Lucía desconcentrada. Los protestantes apelaban a su derecho a expresarse libremente, pero los agentes de seguridad no dijeron nada. Tras recuperarse de la agresión se fueron rápidamente del sitio, perseguidos por fanáticos orteguistas y los camisas azules. Uno de esos fanáticos se lanzó con una patada sobre Lewites dejándolo tendido en el suelo. En tanto, Murillo bajó seis veces del palco. El presidente saludaba en cambio a los jóvenes que pasaban frente a la tarima.
REACCIÓN: CUATRO ANILLOS DE SEGURIDAD
Tras la protesta del grupo de jóvenes Nicaragua 2:0, la seguridad aledaña al presidente Daniel Ortega se duplicó.
Cinco minutos después que se fueron los chavalos llegó una brigada de miembros de la Policía Nacional con camisetas azules con el lema de “Nicaragua Cristiana y Socialista, 2011”.
“Son policías, solo que andan de civil”, dijo uno de los camisas azules al ser consultado.
10 minutos después aparecieron los miembros de la Juventud Sandinistas con las camisetas de campaña del presidente Ortega. Ambos grupos se sumaron a los camisas azules y los policías con sus trajes oficiales.
Por otro lado, los jóvenes realizaron un plantón frente al CSE en el que demandaban más y mejor educación. Criticaron las respuestas de estudiantes de secundaria sobre hechos históricos como la Batalla de San Jacinto. Según ellos, no es posible que los estudiantes piensen que Johnnie Walker es William Walker. Aseguran que continuarán con los plantones para recordarle a la ciudadanía la ilegal candidatura de Daniel Ortega y la estancia de “usurpadores” en los poderes del Estado. El plantón patrio continúa hoy en la rotonda de Metrocentro y a las 12 quebrarán la piñata con el rostro del magistrado de facto Roberto Rivas.
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