Sao Paulo /EFE
Su cabeza porta ahora la corona que la acredita como la mujer más bella del universo. Es de Angola, tiene 25 años y se llama Leila Lopes.
Ella afirmó, ayer en Sao Paulo, que quiere trabajar por los necesitados de África y aseguró que no teme ser víctima del racismo por el hecho de ser negra. “Pienso trabajar por mi continente. Como Miss Angola trabajaba con programas a favor de los niños desamparados, personas con sida y ancianos”, manifestó.
Agregó: “Felizmente el racismo no me afecta. Creo que las personas racistas son las que tienen que buscar ayuda por pensar de esa forma”.
Expresa que siempre tuvo vergüenza cuando de niña le decían que algún día debería ser Miss Angola. “Y ahora soy Miss Universo”, dice esta estudiante de Administración de Empresas en una universidad londinense.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 B