Por Wilder Pérez R.
“Nos miran como algo desechado, como que no existimos”, afirma Porfirio García, líder de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM).
Ignorarlos es fácil, pero el esfuerzo que hacen los abuelos para reclamar una pensión, que hasta hace dos décadas tenían ganada, es un esfuerzo mayúsculo.
Ayer caminaron desde la rotonda Cristo Rey hasta la Avenida Universitaria. No es muy lejos, pero ellos tardaron el triple de tiempo que le tomaría a una persona normal recorrer esa ruta.
Hubo algunas consignas para animar la marcha, pero la más repetida era “paren, paren, paren”.
Los adultos mayores no podían avanzar con la libertad de antes. Algunos iban con sus muletas, otros cargaban bancos ligeros, unos más descansaban a cada oportunidad, habían quienes renqueaban, y también quienes simplemente se balanceaban para caminar.
“Es que no representamos votos”, explicó García en referencia a que ningún diputado, ni ningún partido político, se ha dispuesto a restituir el artículo 56 del Reglamento de Seguridad Social, derogado un día como ayer, hace 17 años.
Dicho artículo reconocía que toda persona a partir de los 60 años de edad podía recibir una pensión reducida, equivalente al salario mínimo, si superaba las 250 cotizaciones ante el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Quienes no tenían, o no alcancen las 750 cotizaciones al retirarse, no pueden cobrar pensión.
El problema es que a muchos de los abuelos les dedujeron el dinero de sus cotizaciones, pero estas nunca llegaron al INSS.
Como consecuencia, cuando el artículo 56 fue derogado, todo su trabajo quedó en nada.
Nadie les hace caso. Ni los partidos políticos que buscan votos. Son más de 15 mil en todo el país, todos mayores de 60 años, pero con una voluntad que en las calles no se puede ignorar.
Ayer pararon el tráfico en el nuevo centro de Managua. Dicen que volverán el 23 de septiembre.
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