Luis Vega Miranda

Una universidad que desaparece

Una universidad más antigua después de la Universidad de León, que tenía todas las facultades conocidas, con miles de alumnos y profesores de todas las carreras académicas y fuente de información de cultura de obreros, trabajadores y profesionales interesados en las humanidades, acaba de desaparecer abruptamente.

Se trata de la Prensa Literaria, “Una universidad de bolsillo”, como la nombró su fundador el poeta Pablo Antonio Cuadra, el humanista, escritor, filósofo católico comprometido con la libertad, en la que enseñaron y aprendieron las generaciones de los últimos cincuenta años. No había rama cultural que Pablo Antonio dejara por fuera: poesía, narrativa, crítica literaria, pintura, teatro, historia, arqueología, arquitectura, cultura precolonial, así como una sección llamada El debate de las ideas. El rasgo más característico de esta institución residía en que su contenido era en un cuerpo o un suplemento semanal de Diario La Prensa.

En la Universidad de bolsillo escribieron los grandes de la literatura, entre ellos: José Coronel Urtecho, Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal, Fernando Silva, Horacio Peña, Mario Cajina Vega, Octavio Robleto; aparecían estudios sobre Rubén Darío y de otros grandes escritores y artistas. En fin una universidad que se podía llevar en un bus. Toda la generación del sesenta debutó con sus primeros escritos: Luis Rocha, Sergio Ramírez, Carlos Alemán Ocampo, Edwin Yllescas, Iván Uriarte, Jorge Eduardo Arellano, Francisco de Asís Fernández, Julio Valle Castillo, hoy de primera línea en la cultura nacional con mujeres de la altura de Gioconda Belli, Vidaluz Meneses, Daysy Zamora, Rosario Murillo, Michelle Najlis, Gloria Gabuardi, Suad Marcos, para dar una muestra, pues se fueron sucediendo escritores que Pablo Antonio presentaba como “Los novísimos” o “Los últimos”.

En realidad la Prensa Literaria nunca dejó de publicar a nuevos escritores con los conocidos, muchos de ellos actualmente destacan, como su última directora la poeta Marta Leonor González.

Así terminó la época de la “Universidad de bolsillo”, que era de colección. Se ha dicho que la Prensa Literaria se clausuró porque casi nadie la leía y no rentaba, no se sabe donde hicieron la encuesta Ahora a diario aparece una página “Literaria” en el interior del periódico, no es lo mismo, más que viene acompañada de los obituarios al pie de ella, como la muchacha bonita de zapatos feos. Aunque la vida intelectual y la muerte van pareja. (¡Beltrán, otro tema para Sin páginas amarillas!).

Me sumo a los que han protestado por el cierre del órgano cultural más importante de Nicaragua, especialmente con el pronunciamiento del Centro Nicaragüense de Escritores, que demanda su reaparición. El autor es poeta y sacerdote anglicano

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