Jorge Salazar Argüello, en cuya memoria se celebra hoy el Día Nacional del Empresario Nicaragüense, era un empresario convencido de que la libertad, la democracia y el Estado de Derecho son requisitos indispensables para el buen gobierno de la sociedad, el desarrollo económico y la creación de prosperidad mediante la actividad de una empresa privada libre, vigorosa, dinámica y progresista. Precisamente por eso, esbirros del totalitarismo lo asesinaron el 17 de noviembre de 1980, siendo vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).
En julio de 2004, el entonces Presidente de la República don Enrique Bolaños Geyer honró institucionalmente la memoria de Jorge Salazar Argüello, al promulgar el Decreto 78-2004 mediante el cual se instituyó el 8 de septiembre como Día Nacional del Empresario Nicaragüense, en conmemoración del natalicio del líder empresarial asesinado.
Cabe mencionar que en el considerando número 2 del Decreto creador del Día del Empresario Nicaragüense, se reconoció que “la labor patriótica realizada (por Jorge Salazar Argüello) desde el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) en la promoción y defensa del Estado Social de Derecho constituye un ejemplo para los empresarios nicaragüenses”. Y en el Pacto Constitutivo del Cosep se invoca la memoria de Jorge Salazar Argüello, junto con la de Arges Sequeira Mangas, otro líder empresarial y vicepresidente del Cosep asesinado por sicarios sandinistas durante el gobierno democrático de doña Violeta Barrios de Chamorro, al consagrar como fines y objetivos de esa asociación empresarial “el desarrollo y defensa del sistema de libre empresa como un sector fundamental de la sociedad nicaragüense en el ámbito económico y social, promoviendo y fortaleciendo las actividades de la empresa privada dentro del marco del respeto a la ley y bajo el principio de que ‘la empresa privada produce libertad y democracia’, actitudes esenciales e inherentes a toda persona humana”.
De acuerdo con ese principio, al celebrar hoy el Día del Empresario el gremio empresarial nicaragüense tiene la obligación moral de comprometerse a honrar de manera consecuente la memoria de Jorge Salazar Argüello y otros mártires de la lucha por la libertad, la democracia y el Estado de Derecho en Nicaragua. Lo cual significa que no hay que ver con indiferencia la demolición de la institucionalidad democrática que está perpetrando el régimen orteguista; que no se deben tolerar las violaciones flagrantes a la Constitución y la ley con el pretexto de que no hay que ver lo malo del Gobierno, sino mirar lo bueno, y de que lo importante es que permita hacer negocios y obtener buenas ganancias. En cierto modo, la empresa privada y los negocios en general también pueden funcionar sin libertad ni democracia, pero no es por eso que luchó y ofrendó su vida Jorge Salazar Argüello.
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