Familiares y amigos despidieron al sacerdote Lucio López Rivas, quien fue sepultado ayer en Siuna, al lado de la tumba de su madre Teresita Rivas, tal como él lo pidió en vida.
El delegado de la palabra de Dios, Agustín Guardián, dijo que el padre fue un gran educador, sobre todo en los años ochenta. López era párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima y falleció de un infarto el domingo en Rosita.
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