Por Nectalí Mora Zeledón
Si no fuiste al estadio Nacional de Futbol de Managua, a ver jugar a la selección nacional ante Panamá, te lo perdiste.
El resultado (2-1) no reflejó lo que de verdad pasó en la cancha. La Azul y Blanco fue exquisita en el toque, aplicada tácticamente y sacrificada en lo físico. La Panamá que se vio ayer, no llega hasta la Hexagonal de Concacaf. Nicaragua le quitó el balón, puso el ritmo y la pausa.
Los canaleros ganaron por la efectividad de sus atacantes Luis Tejada y Blas Pérez que aprovecharon los dos errores de la zaga nica en todo el partido. Sin esas dos distracciones de la Azul y Blanco, Panamá la hubiera pasado mal.
Denis “El Pulpo” Espinoza fue exigido solo comenzado la primera parte. En el segundo tiempo, la ofensiva canalera no apareció, salvo en el gol de la victoria. Eso fue todo.
La Albiazul estuvo por arriba del rival, aunque parezca increíble. Se ve un buen trabajo táctico, físico y coraje en el equipo. Nicaragua jugó sin miedo y con la moral en alto. Los 117 puesto que tiene Panamá adelante de la Azul y Blanco en el ranking de la FIFA, no se vieron en el terreno de juego, más bien se redujeron.
El equipo nacional plantó un buen partido de principio a fin. Nunca renunció al ataque ni perdió la confianza. Los aciertos del portero panameño Jaime Penedo le arrebataron la victoria.
Nicaragua combinó sacrificio con la aplicación defensiva. La zaga pinolera ha mostrado avances significativos. No se pueden ocultar. Enrique Llena ha trabajado.
Los nicas aplicaron los conceptos de la defensa zonal en el partido. Se resaltó cada vez que Panamá tuvo el balón. Siempre hubo achiques, alargues, anticipaciones, coberturas y apoyo, principios básicos para este tipo de marcaje.
Por eso pocas veces, los defensores se enfrentaron uno a uno con los atacantes panameños. Esto también se debe al trabajo del medio campo. Los volantes y los contenciones fueron comprometidos y se sacrificaron. Mantuvieron el bloque. Dieron pocos espacios y estuvieron encima del poseedor del balón cada vez que cruzó el medio campo.
La delantera nica fue la quedó en deuda. Le falta el gol. Crea y no finaliza.
Sin embargo todo los conceptos tácticos no se desarrollan con éxito sin un trabajo físico. El brasileño Flavio da Silva es el responsable del aguante nica. No pararon de correr.
El brasileño trabajó fino. La Azul y Blanco tuvo una recuperación milagroso tras jugar el viernes ante Dominica y lo pasado del viaje de regreso.
Da Silva y Llena hicieron un buen equipo. Por eso, ayer Nicaragua lució grande, aunque el marcador diga lo contrario.