¿QUIÉN ES JESÚS?
En la homilía del domingo 21 de agosto del año en curso, el padre «Chema», del colegio Calasanz, explicaba el evangelio donde Jesús les pregunta a sus discípulos: «¿quién dice la gente que soy?» Y luego de oír su respuesta, les pregunta: «y ustedes, ¿quién dicen que soy?» Al igual que domingos anteriores, su homilía me dejó pensando en cómo ser mejor cristiano y la pregunta que nos dejó flotando en el aire, ¿quién es Jesús para cada uno de nosotros? me sumió en una profunda reflexión.
El padre «Chema» dio varios ejemplos de cómo se ha querido definir a Jesús en películas, obras de teatro, libros, óperas y canciones. Por mi parte, me quedo con la versión de Ricardo Arjona: «Jesús es verbo, no sustantivo».
No tanto con lo que dice la canción, aunque muchas cosas sean ciertas, sino con el significado del título: «Jesús es verbo, no sustantivo». En esta frase debemos recordar que el verbo define una acción y el sustantivo define un nombre.
Y es que, a como el padre «Chema» nos ha explicado y querido hacer entender a través de ejemplos, anécdotas y regaños, el ser seguidor de Jesús no es solo llamarnos cristianos e ir a misa los domingos sino, poner en práctica el evangelio. El día del juicio, Él no nos preguntará si fuimos cristianos y cumplimos con ir a misa; Él nos preguntará si lo vimos con hambre y le dimos de comer; si lo vimos desnudo y lo vestimos; si lo vimos enfermo o en la cárcel y lo visitamos.
Para mí, este es Jesús. Él es el maestro que nos enseña cómo debemos actuar y como buenos alumnos, debemos hacer lo que Él nos enseña: amar al prójimo, perdonar al enemigo, respetar a nuestros padres, ayudar al necesitado, alimentar al hambriento, luchar contra la injusticia, proteger al desvalido, cargar nuestra cruz y seguirlo. Que quienes nos conozcan, nos reconozcan como seguidores de Jesús por nuestras acciones, más que por la religión que decimos profesar; no decir lo que Él hace, sino hacer lo que Él dice; ponernos en acción, ser verbo, no sustantivo.
Federico Kühl Cuadra
GRACIAS IGLESIA CATÓLICA
Por medio de estas cortas líneas quiero dar gracias especiales a las enseñanzas de nuestra Iglesia católica nicaragüense y universal. También deseo solidarizarme con Ella como persona creyente, orgullosa de pertenecer a la institución religiosa más poderosa por sus comprobados siglos de existencia a pesar de grandes errores, terribles equivocaciones y extraordinarios aportes espirituales y materiales, por instruirnos en las enseñanzas de su fundador: Jesucristo, la única Iglesia creada por Él durante su paso terrenal. Todas las demás iglesias hermanas han sido hechas por hombres, a veces ilustres pensadores, brillantes, revisionistas como Lutero y otros más.
Sabemos que la Iglesia católica está conformada por seres humanos como nosotros más o menos imperfectos, perfectos, pero hombres y mujeres al fin con vocación de servicio a Dios y al prójimo. La Iglesia nos conduce a la fe, asunto muy difícil al que hay que aspirar día a día buscando entre otras cosas la esperanza, la iluminación de la verdad, solamente la verdad y nada más que la verdad, la virtud más alejada de la falsedad, la hipocresía, que nos hace permanecer sumidos en oscuridad y desconfianza. Aquel que niega la verdad generalmente oculta, algo irregular, indebido, perverso o corrupto. Por muy terrible que sea la verdad, debemos enfrentarla para obtener paz, un juicio justo y confianza.
En el caso del crimen del padre Pupiro tanto la Iglesia católica, el pueblo concheño y los nicaragüenses, pedimos a la Policía Nacional la revelación de la verdad completa sin vacíos de ninguna clase. Gracias a Mons. Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, a Mons. Silvio Báez, obispo auxiliar, por inducirnos a buscar sin violencia la verdad de Jesucristo. «Yo soy el camino, la verdad y la vida».
Mercedes Gordillo. Escritora nicaragüense
HIPERTENSIÓN ARTERIAL POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL
Es razonable y más que justo que todos los candidatos deberían decirles a sus seguidores que no pongan al pueblo al filo de la navaja en esta campaña electoral y elecciones del 6 de noviembre 2011, que no se agredan, pues todos somos hermanos nicaragüenses, hay que civilizarse. ¿Qué harían los cuatro políticos que existen y los dirigentes de los partidos si todo el pueblo se rebelara?
Las «clases políticas» nicaragüenses si continúan en discordias politiqueras inútiles, entonces ¿cuándo el país va a surgir? La política es cultura y no confrontación. Se vería sabroso que la campaña electoral sea cívica, con espíritu deportivo, no actuar como energúmenos sin conflictos y gane el que elija el pueblo.
Tampoco se trata cuántas elecciones determinados candidatos ha perdido o ganado, lo que cuenta es el bienestar que hace para el país ese candidato ganador ¿y qué hacen los perdedores para beneficio del país? El problema estriba que ningún gobernante nunca queda bien con su manera de gobernar, siempre los políticos inconformes buscan pelos en la sopa y por eso «azuzan al pueblo». Si fuéramos perfectos es otro asunto, pero solo nuestro padre celestial Dios lo es.
Por tanto, hay que reconocer que los gobernantes que hemos visto actuar hacen en la medida de sus posibilidades mejoras de todo tipo, unos en más otros menos pero hacen, pero también cometen errores y se detecta alguna corrupción en ciertos funcionarios. No hay gobierno malo, sino mal entendido. Queremos que las cosas se hagan a nuestros gustos y a veces no se puede por las condiciones y medios que tenga a su alcance ese gobierno de turno.
Efectivamente nuestra política nacional e incipiente democracia está atravesando por algunos politiqueros el síndrome de la obesidad, es decir, nuestra política padece de hipertensión arterial política, social y cultural porque sus arterias las han obstruido de tanta politiquería inflacionaria barata. Esta enfermedad no se cura, pero necesita medicarse. Que los políticos, partidos y alianzas partidarias de todas las tendencias rediseñen su modelo político donde impere la paz y el entendimiento nacional.
Si la política nacional y la democracia la continúan poniendo obesa le puede dar un paro cardiaco o se vuelve hipertensa y después nadie la salva. Salven nuestra política nacional renovándola al interés de la realidad de la democracia y de nuestro futuro, hay que obviar los cánones arcaicos. ¿O es que no quieren a su pueblo? El pueblo no quiere enfrentamientos callejeros, ni guerra bélica en la campaña y las elecciones. Respeten al pueblo.
Bayardo Quinto Núñez
LAMENTABLE DECESO
Recientemente entregó su alma al Altísimo el muy prestigiado productor y empresario matagalpino, don Samuel Amador Pineda, quien gozaba de especial cariño y respeto por parte de la sociedad matagalpina en donde nació, creció y vivió la mayor parte de su vida.
Don Samuel era un hombre no solamente muy sociable que le gustaba identificarse con su pueblo, sino que también sabía darle respuesta a muchas personas que le solicitaban trabajo en momentos difíciles; razón por la cual fue despedido emotivamente por quienes guardan gratos recuerdos de su persona en sus corazones como un gran amigo. Envío mi más sentido pésame a la familia doliente.
Salvador Pérez González