La Unión Europea y el Consejo Supremo Electoral (CSE) de facto, informaron este martes que habían acordado los puntos indispensables para la observación electoral, “antes, durante y después de las elecciones del 6 de noviembre” de este año. Y según declaró el embajador de la Unión Europea, Mendel Goldstein, los observadores podrán circular libremente, presentarán al CSE un informe de la observación que realicen y después lo harán público aún sin el consenso del ente electoral de facto.
El mismo día, el presidente de facto del CSE informó que el Centro Carter había solicitado acreditar una misión de observadores para los comicios de noviembre. El funcionario aseguró que “ha respondido positivamente a la solicitud y que espera que representantes del organismo lleguen próximamente al país para formalizar los trámites”.
Estas son buenas noticias para la ciudadanía y las fuerzas democráticas que participan en la actual campaña política, pues debido a las restricciones del CSE y la hostilidad de Daniel Ortega hacia los observadores , la observación estaba en duda. Pero esta es indispensable y esperamos que otros organismos internacionales confiables también vengan a observar las elecciones que se realizarán en noviembre de este año.
Estamos claros de que la observación no impediría el fraude electoral, en el caso que el orteguismo decidiera robarse las elecciones al no poder ganarlas limpiamente con los votos, como hizo en los comicios municipales de noviembre de 2008. Sin embargo, la presencia de observadores independientes daría confianza a los ciudadanos y los alentaría a votar masivamente, lo cual es sumamente importante porque la abstención es el principal aliado de Daniel Ortega y el FSLN, pues les garantizaría el triunfo electoral sin necesidad de hacer fraude para invertir el sentido de la voluntad popular.
Además, si a pesar de la presencia de los observadores electorales el Gobierno realizara un fraude tan grande y descarado como el de los pasados comicios municipales, difícilmente Ortega podrá conseguir la legitimidad política interna y exterior que necesita para gobernar con tranquilidad y obtener la confianza y el financiamiento de la comunidad internacional democrática.
Los ciudadanos demócratas no pueden ni deben renunciar a votar. Las elecciones son el mecanismo básico para el funcionamiento de la democracia y un derecho primordial, por cuya conquista el pueblo nicaragüense ha tenido que hacer grandes sacrificios, derramar mucha sangre y ofrendar innumerables vidas humanas. De manera que no hay que dejarse arrebatar el derecho a votar, y si se vota ante la mirada atenta de los observadores electorales, muchísimo mejor.
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