Por Mateo Sancho Cardiel /EFE
La revisión del superhéroe que popularizó en el cine Arnold Schwarzenegger no ha tenido —pese a los renovados músculos de Jason Momoa— tirón en la taquilla: sus 90 millones de dólares de presupuesto se han traducido en apenas diez en Estados Unidos y un debut en el cuarto puesto de la taquilla harto decepcionante.
Y es que no existe la fórmula del éxito, por mucho estudio de mercado, test de público, cazatalentos y magnates que pueblen Hollywood. Si no, que se lo digan a Kevin Costner, quien parece que, por contra, ha encontrado la fórmula del fracaso.
Tras una carrera coronada con siete Oscar por su filme Dances with Wolves , se ha abonado al descalabro: primero fue Waterworld , que perdió cien millones de dólares en la taquilla estadounidense. Después llegarían The Postman , reincidencia en el batacazo, y Open Range , intento de volver al western que, aunque tenía sus méritos, nadie tuvo en cuenta.
Hoy por hoy Kevin Costner se dedica a dar conciertos. ¿Llamará Tarantino a su puerta y lo resucitará como hizo con John Travolta?
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B