Por DR. Silvio Conrado
La próstata es una glándula que se encuentra presente solo en los hombres. Un órgano reproductor secundario, que ayuda a la producción de líquido seminal, ubicada por debajo de la vejiga y delante del recto. El tamaño varía con la edad, siendo en los más jóvenes, del tamaño de una nuez y mucho más grande en hombres adultos.
El cáncer de próstata es uno de los principales problemas de salud de la población masculina. Su frecuencia aumenta con la edad, por ejemplo un 90 por ciento de los casos se diagnostican en mayores de 65 años. La etiología no es clara, aunque se sabe que tiene relación con exposiciones ambientales, estilos de vida, antecedentes familiares y factores genéticos.
En los Estados Unidos, la Sociedad Americana Contra el Cáncer, en cuanto al cáncer de próstata para el 2010 estimo alrededor de 217, 730 casos nuevos. Así como 32, 050 muertes a causa de este mal.
Después del cáncer de pulmón, el de próstata es el tipo más común entre los hombres y es la segunda causa principal de muerte.
En el transcurso de su vida, uno de cada seis hombres será diagnosticado con cáncer de próstata, afirman los estudios. Además, uno de 36 morirá.
Dentro de los factores de riesgo para este cáncer se encuentran los hombres mayores de 50 años, afroamericanos, de origen norteamericano y europeos, por el tipo de dieta y factores ambientales, con antecedente familiar de este tipo, la dieta rica en grasa y carnes rojas, así como el tabaquismo. Por el contrario, la dieta rica en vegetales, frutas y verduras (brócoli, tomate) y vitamina E actúan como factor protector.
La mayoría de los pacientes en su estadio inicial son asintomáticos en un 75 por ciento, por lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda el chequeo prostático anual a partir de los 50 años, el cual consiste en la realización del tacto rectal y el antígeno prostático específico.
Una vez diagnosticados existe tratamiento, ya sea quirúrgico prostatectomía radical con orquiectomía, en los casos avanzados quimioterapia y radioterapia, y existe tratamiento médico para su control.
Lo más importante es el chequeo anual y perder el mito hacia el tacto rectal, que es de gran ayuda para el diagnóstico temprano.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B