La cooperación es la manifestación del espíritu cristiano de amar al prójimo y buscar la justicia y la honradez. La cooperativa junta a gente que cree que unidos resolverán sus problemas en forma satisfactoria basándose en dos pilares: económico y social; en el primero debe aportar recursos propios y en el segundo practicar el bien común dentro de una verdadera democracia y su valor y participación no se miden por términos económicos. En los principios originales de Rochdale se establecía que la cooperativa debía mantener una neutralidad política y esto se mantiene no como principio sino como norma.
El mayor énfasis que debe existir en esta organización es el principio de educación cooperativa, para que los socios sepan analizar toda la problemática y al participar en las asambleas emitan sus criterios y prevalezca el sentir del conglomerado y no de algunos dirigentes que procuran manejar la cooperativa de acuerdo con sus intereses personales o políticos. El cooperativismo en Nicaragua tiene su historia y se menciona que en el año 1900 por influencias sindicales se forman las fraternidades El Recreo y La Moderna. Luego en 1926 se funda la primera cooperativa de consumo en Corinto, y otra en Managua.
En 1928 se establece otra en Masaya. En la lucha libertaria de Sandino e influenciado por lo que observó en México funda en los años 30 al 34 algunas cooperativas agropecuarias que fueron aniquiladas por Somoza posteriormente. Sin embargo no hay indicios que se hubiere practicado primordialmente la educación cooperativa. Y sin educación no hay democracia y esto es una realidad actual pues la mayoría de las cooperativas reciben una poca educación cooperativa y luego nunca vuelven a hacerlo, y así los nuevos asociados desconocen los sentimientos, deberes y obligaciones y mucho menos la forma de practicar la democracia.
Hace algunos años a una pseudo cooperativa llamada Parrales Vallejos les dio el gobierno 200 buses que debían pagar en diez años y nunca los pagaron. Consideramos que no era una verdadera cooperativa. Ahora tenemos el ejemplo de la organización llamada Caruna que siendo de ahorro y crédito y aunque a este movimiento además de los aportes personales también pueden obtener préstamos, lo hace en forma tan desmedida y actúa con fines políticos porque hasta sus anuncios en la televisión van recargados de influencia política. Esto va en contra de un verdadero movimiento cooperativo ya que se piensa que son agentes políticos que actúan con fines políticos y que no practican una verdadera democracia viviente.
Consideramos que bien pueden hacer lo que creen están haciendo bien bajo un concepto de sociedad anónima o de otra naturaleza. Sería un gran aporte al movimiento cooperativo que dejen de usar el nombre de Cooperativa.
El autor es experto en cooperativismo
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