Carlos Alberto Montaner

Gadafi como test moral y político

Gadafi ha sido el dictador islámico más cercano a América Latina y uno de los más perniciosos. Su relación con Hugo Chávez es muy estrecha. Esto acaso explica que la residencia del embajador venezolano en Trípoli, Afif Tajeldine, fuera saqueada. Probablemente los asaltantes buscaban pruebas de las secretas complicidades entre los dos coroneles, Chávez y Gadafi. No lo que se conoce, sino los presuntos pactos ocultos. Los síntomas apuntan en esa dirección.

Sin embargo, no es la primera vez que algo así ocurre. En 1992, Gadafi ordenó a sus partidarios que asaltaran y quemaran la embajada venezolana en Libia para vengar las sanciones impuestas por la ONU contra el país por su negativa a entregar a unos terroristas que habían destruido en pleno vuelo un avión de Pan American por encargo de su gobierno. En ese momento, el Dr. Diego Arria, diplomático venezolano, presidía el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

A los libios antigadafistas, sin duda, les molestaba que el “Hermano Líder”, como se hace llamar este peligroso psicópata, le hubiera dado el nombre de “Hugo Chávez” a un campo deportivo, o que le hubiese otorgado el Premio de Derechos Humanos, que lleva su nombre al venezolano, acto tan cínico como ponerle “Herodes” a una escuela dedicada a fomentar la felicidad de los niños. A cambio, el señor Chávez le entregó una réplica de la espada de Bolívar. (Hasta ahora no hay constancia que la haya utilizado para defenderse de los rebeldes que lo persiguen, y ni siquiera se sabe si tuvo la precaución de llevársela cuando salió precipitadamente de la ciudadela que ocupaba en Trípoli).

El prontuario criminal de Gadafi es de los peores de la historia contemporánea. Como en Cuba, creó Comités de Revolucionarios para espiar y maltratar a quienes no se le sometieran. Además de robarse el patrimonio de los libios para su provecho y el de toda su familia, ha asesinado adversarios dentro y fuera de Libia. Sus sicarios han sacado a decenas de oposicionistas de los hospitales para torturarlos cruelmente y luego matarlos. Ha ordenado secuestros y, como he recordado, ha dinamitado aviones civiles provocando centenares de muertos sobre el suelo de Escocia.

Dado que tenía ínfulas de líder mundial y quería expandir su influencia por el resto del planeta, se alió a Egipto y a Siria para tratar de destruir a Israel, pero luego atacó a Egipto y, en su momento, le hizo la guerra a Chad y a Tanzania. Dentro de ese esquema expansionista, redactó un elemental panfleto fascistoide, al que tituló Libro verde , con el que pensaba cambiar la historia política de la especie, y creó todo un Ministerio para predicar e imponer sin clemencia su ridículo evangelio urbi et orbe.

Asimismo, fundó un Centro Revolucionario Mundial en el que se formaron (o deformaron) asesinos como el liberiano Charles Taylor y Jean-Bedel Bokassa, el megalómano que se proclamó Emperador de África Central, ambos acusados y convictos por terribles genocidios. Simultáneamente, trabó relaciones operativas y adiestró y financió grupos terroristas como el IRA irlandés y las Brigadas Rojas de Italia, mientras mantenía los más estrechos vínculos con los sandinistas nicaragüenses y las narcoguerrillas de las FARC colombianas.

Este breve recuento, que podría extenderse casi sin límites, tiene un objetivo: señalar la retorcida textura moral de los amigos de este sujeto en América Latina. ¿Cómo es posible que el presidente de los ecuatorianos, Rafael Correa, sea capaz de defender a este tirano con la peregrina teoría que su gobierno es solo otra expresión distinta, pero legítima, de las formas de gobierno? ¿Quién puede creer en la voluntad de rectificación de Daniel Ortega si hoy, cuando los libios tratan de sacudirse de sus espaldas a este criminal, el presidente de los nicas, junto a Hugo Chávez, hace lo indecible por mantenerlo en el poder?

En inglés llaman litmus test a una pregunta cuya respuesta define la verdadera posición moral o intelectual de la persona con relación al hecho en discusión. Pues bien, Gadafi —como Hitler o Stalin en su momento— es eso para los latinoamericanos: un litmus test, una prueba determinante. Podemos presumir cómo es el carácter y la estructura de valores de quiénes lo aprecian y defienden. Podemos imaginarnos, no sin cierto horror, de lo que son capaces. Es tristemente cierto: dime con quién andas y te diré quién eres.

Escritor y periodista peruano.

COMENTARIOS

  1. Sus Seguidores
    Hace 15 años

    Y lo mas triste del panorama de los dictadores es que sus seguidores nunca son por conviccion. Mas solo anidan en sus consumidos cerebros formar parte de un grupo selecto y tomar parte del botin, aunque para esto a mas de hecharse los crimenes encima tengan que botarle la basinilla al dictador convirtiendose en seres degrantes y de minima expresion como seres humanos. Se convirten en viboras defendiendo al amo.

  2. Rebelde indignado
    Hace 15 años

    Los dictadores cobardes huyen al ruido del grito rebelde, ocurrio con Somoza, ahora Gadfafy que la espada que le regalo el LOCO HUGO quien sabe donde quedo, no supo tomar un fusil menos la espada para defender su absurda posicion. hoy huye como rata, se esconde como Sadam Husein y terminara como somoza y Husein. Daniel Ortega mira toda esta pelicula en vivo y tene certeza que acabaras igual o peor si no te detenes en esta loca carrera junto a la otra loca de la chayo y familia de corruptos.

  3. Carlos J. Mendoza
    Hace 15 años

    Es periodista cubano y tiene toda la razón: Castro, chavez, ortega, gadafi son zorros del mismo piñal ¡SATRAPAS!

  4. JINOTEGANA
    Hace 15 años

    Que se puede esperar de unperiodista gusano de Miami solamente desproticar y bendecir los mles de muertos ocurridos en libia segun la OTAM (organizacion para matar).
    En Nicaragua solamente la derecha y La Chinchilla se alegran de los muertos en lobia , Irack Aganistan qe han provocado los invasores de los EEUU la Otan. La razon es simpl Montaner es lame bota de los EEUU Y UE.

  5. aurelio donaldo molina cajina
    Hace 15 años

    Con esta clase muy buena de escritos,nos damos cuenta de la clase de monster que kadafi ha sido y lo estupido que son los incondicionales que lo apoyan, lo escribio Montaner, mi amigo?

  6. xav
    Hace 15 años

    Los «izquierdistas, revolucionarios», son malos perdedores porque al sentirse perdidos o con el agua hasta al cuello, comienzan a vociferar, despotricar a condenar a diestra y siniestra a sus adversarios. Por qué no aceptan su derrota, es algo honorable hacerlo. Así como Mubarak(Egipto) y Ben Alí(Túnez) aceptaron la voluntad popular, así lo hubiese hecho Ghadafi y cuánto sufrimiento se hubiera evitado.

  7. Juan Perez el incredulo
    Hace 15 años

    Vamos a ver al final cuantos muertos ha ocasionado la sed de petroleo de las transnacionales. A ver como van a evitar la matanza entre las tribus(vean Irak). La leccion de Irak evito la invasion por tierra de Libia y armaron a unos cuantos para la tal revolucion acompanada de sendos bombardeos de la Otan(USA). Ahora que comiencen a botar a todos los dictadores de Africa y medio Oriente(pero solo los que no sean aliados a Shell, Chevron, BP.etc)
    Y aun creemos que esto es por la democracia. Ja Ja

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