La concentración de inicio de campaña de la alianza PLI, programada para el próximo domingo 28 de agosto en Sébaco, había sido prohibida por las autoridades electorales de ese municipio. Pero ante la protesta y la firme decisión de la alianza PLI y su candidato presidencial, Fabio Gadea Mantilla, de realizar la manifestación política con o sin permiso de la arbitraria autoridad electoral, el magistrado y presidente de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, tuvo que rectificar y anunciar públicamente que el permiso había sido concedido.
En realidad, aunque las torpes autoridades electorales del municipio de Sébaco no hubieran autorizado la manifestación de la alianza PLI, ellas mismas con su arbitrariedad garantizaron de antemano el éxito de la actividad proselitista de la oposición.
Según los dirigentes de la alianza PLI y su candidato presidencial, Fabio Gadea Mantilla, ellos representan la única alternativa verdaderamente opositora al FSLN y la candidatura inconstitucional e ilegítima de Daniel Ortega. Y aseguran que hay una colusión del PLC con el FSLN para sabotear la campaña electoral de Gadea Mantilla y la alianza PLI, por lo cual han inhibido a varios de sus principales candidatos a diputados y pretendieron sabotear su apertura de campaña.
En realidad, no hay que olvidar ni perder vista que el pacto de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega, acordado en 1999 y convertido en reforma constitucional en el año 2000, tenía como principal objetivo repartir el botín del Estado entre sus dos partidos, y por tanto excluir por vías legales o de hecho a otras formaciones políticas que pretendieran competir con el PLC y el FSLN en la lucha por el poder.
Pero la alianza PLI y Fabio Gadea decidieron mantener la convocatoria para este domingo en Sébaco, aun sin permiso oficial, lo que obligó al magistrado y presidente de facto del CSE a rectificar y reconocer el derecho de la oposición a realizar su concentración de apertura de campaña en esa localidad.
Este incidente trajo a la memoria colectiva el histórico caso de “Nandaime va”, cuando la oposición convocó a una concentración en la ciudad de Nandaime, el domingo 10 de junio de 1988, en plena dictadura sandinista. La concentración fue prohibida por el régimen pero la gente fue a Nandaime y enfrentó la represión de las turbas y la policía sandinista. O sea que “Nandaime fue”, lo que significó un gran triunfo de la oposición y anticipó la contundente derrota electoral que Daniel Ortega sufriría el 25 de febrero de 1990.
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